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28 de mayo de 2025 a las 09:30

Despierta el poder oculto de tus microARNs

Imagine un medicamento sin pastillas, sin inyecciones, sin efectos secundarios. Imagine que al caminar 30 minutos, su cuerpo activa moléculas silenciosas que viajan por la sangre, llegan al corazón, al hígado, al cerebro, y "reprograman" sus genes para combatir la inflamación, mejorar la circulación y evitar infartos. No es ciencia ficción. Es ciencia molecular real, comprobada y publicada por equipos internacionales. Se trata de los microARNs (miARNs): pequeñas moléculas que regulan la expresión de genes como interruptores celulares y que hoy comprendemos como mediadores clave entre el ejercicio y la salud cardiovascular.

Un reciente estudio publicado en Atherosclerosis –revista científica de renombre internacional– (Ke et al., 2025) demuestra que el ejercicio físico induce una cascada de microARNs que protegen el corazón, optimizan el metabolismo hepático, disminuyen la inflamación en los vasos sanguíneos y fortalecen la musculatura. En esencia, el ejercicio también es una terapia genética natural. Lo fascinante de esta investigación es que, por primera vez, podemos explicar con precisión molecular qué sucede en nuestro organismo al movernos. Con cada paso, con cada movimiento, activamos una compleja red de microARNs que, como una orquesta perfectamente sincronizada, optimizan nuestra circulación (activando miR-126, miR-21 y miR-181b), estabilizan las placas arteriales (mediante miR-145), reducen la grasa hepática (gracias a miR-29, miR-378b y miR-34a), regeneran el músculo (vía miR-133a y miR-494), y combaten la inflamación crónica (modificando miR-146a y miR-223).

Este descubrimiento abre un abanico de posibilidades en la medicina preventiva. Algunos de estos microARNs pueden medirse en sangre y utilizarse como biomarcadores clínicos, lo que nos permite diseñar rutinas de ejercicio personalizadas, con base genética. Estamos ante una nueva era de la medicina: una medicina que no se ingiere, sino que se activa con el movimiento. Una medicina proactiva, personalizada y preventiva.

Ahora bien, la pregunta crucial es: ¿está México preparado para abrazar este nuevo paradigma? Nuestro país cuenta con talento biomédico, infraestructura académica y, lamentablemente, una urgente necesidad médica: las enfermedades cardiovasculares y metabólicas encabezan las listas de mortalidad. Sin embargo, seguimos anclados en modelos de salud pública del siglo pasado. La ciencia nos ha brindado herramientas innovadoras, y es nuestra responsabilidad traducirlas en políticas públicas audaces y realistas.

Por ello, propongo tres acciones concretas para que México se convierta en un referente en medicina epigenética del ejercicio:

  1. Programa Nacional de Salud Epigenética Preventiva: La Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación de México (SECIHTI) debe liderar la creación de un fondo nacional estratégico dedicado exclusivamente a investigaciones que vinculen ejercicio, genética y salud pública. Este programa sentaría las bases para una medicina preventiva basada en evidencia molecular y activada por el movimiento. El objetivo inicial sería investigar un panel de microARNs mexicanos –biomarcadores clínicos accesibles– capaces de predecir el riesgo cardiovascular y guiar la prescripción personalizada de ejercicio. Sería el primer paso hacia una política de salud que reconozca la actividad física como una herramienta epigenética de precisión, diseñada con conocimiento científico nacional.

  2. Biobanco Mexicano de microARNs del ejercicio, con sede en Oaxaca: Este centro pionero recopilaría muestras de sangre, saliva y tejido de personas que participen en programas de actividad física en diversas regiones del estado. Sería el primer repositorio en América Latina que relacione ejercicio, etnicidad, microbiota y perfil genético, permitiendo diseñar intervenciones adaptadas a nuestra población. Oaxaca, con su riqueza biocultural y su capacidad científica, se perfila como el lugar idóneo para este proyecto, en colaboración con la Secretaría de Salud del Estado de Oaxaca.

  3. Formación de talento híbrido en medicina del ejercicio y genómica funcional: El futuro de la medicina preventiva demanda profesionales con un perfil multidisciplinario: médicos con conocimientos de epigenética y genetistas con visión de salud pública. Instituciones como el Tecnológico Nacional de México/IT Oaxaca y la UABJO, en conjunto con otras universidades, deberían impulsar la creación de un programa académico que forme a estos especialistas, capaces de diseñar, validar e implementar estrategias personalizadas de salud basadas en la multiómica, con la actividad física como eje rector.

Un país que mueve su cuerpo, mueve su ciencia. Los microARNs son invisibles, silenciosos, pero están ahí, trabajando incansablemente. Se activan con cada paso, con cada carrera, con cada baile. Son la medicina silenciosa del siglo XXI. México tiene la oportunidad de liderar esta transformación si invierte en salud tecnológica soberana, no solo en dispositivos, sino en biología inteligente, regenerativa y accesible para todos. La ciencia ya lo ha demostrado: el ejercicio modifica nuestros genes para protegernos. Ahora, debemos traducir este conocimiento en políticas públicas, en clínicas comunitarias, en programas escolares. Debemos convertir la ciencia en una herramienta útil, con visión de país.

¿Y si apostamos por una medicina sin medicamentos, impulsada por la ciencia mexicana, el talento joven y la búsqueda de una salud real y accesible para todos?

¿Y si el ejercicio se convierte en nuestra primera línea de defensa contra las enfermedades?

¿Y si le damos a los microARNs el lugar que merecen en la salud del pueblo mexicano?

Fuente: El Heraldo de México