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28 de mayo de 2025 a las 22:35

Abandono en NL: ¿Qué es y qué penas conlleva?

El abandono de personas dependientes es una problemática alarmante que, lamentablemente, se encuentra presente en nuestra sociedad. En Nuevo León, el Código Penal establece sanciones severas para quienes incurran en este acto inhumano, reconociendo la vulnerabilidad de las víctimas y la obligación moral y legal de brindarles cuidado y protección. Imaginemos la angustia de un niño, la desesperanza de una persona mayor o la impotencia de alguien con discapacidad, abandonados a su suerte por aquellos que deberían velar por su bienestar. No se trata solo de una falta de responsabilidad, sino de una fractura del vínculo humano más esencial, aquel que nos une a quienes más nos necesitan.

Las cifras son desoladoras: proyecciones del Conapred estiman que para 2025 habrá 14 millones de adultos mayores abandonados en el país. Miles de niños viven en orfanatos, con la incertidumbre de un futuro sin el calor de un hogar. Las causas son complejas, entrelazadas con la pobreza, la violencia, las adicciones y las fallas del sistema judicial. Sin embargo, ninguna justifica el abandono, un acto que deja profundas cicatrices emocionales y compromete la integridad física y psicológica de las víctimas.

El Código Penal de Nuevo León no se limita a reconocer el delito, sino que establece penas que van desde multas económicas hasta prisión. La severidad de la sanción se ajusta a las circunstancias específicas del caso, considerando la gravedad de la lesión, el grado de dependencia de la víctima y las condiciones en las que se produjo el abandono. En el caso de los menores de edad, las penas son aún más rigurosas, reflejando la mayor vulnerabilidad de este grupo. Incluso, se contempla la sanción para aquellos conductores que, tras un accidente, abandonan a la persona herida, omitiendo la asistencia que les corresponde brindar.

Más allá de las sanciones legales, es crucial fomentar una cultura de cuidado y responsabilidad hacia las personas dependientes. La familia, la comunidad y el Estado deben trabajar en conjunto para crear redes de apoyo que prevengan el abandono y garanticen el bienestar de quienes no pueden valerse por sí mismos. Se necesitan políticas públicas que fortalezcan los servicios de atención a la tercera edad, los programas de apoyo a la infancia y las campañas de sensibilización que promuevan la solidaridad y el respeto a la dignidad humana.

La lucha contra el abandono no es solo una tarea de las autoridades, sino un compromiso de todos. Debemos ser vigilantes y denunciar cualquier situación que ponga en riesgo la integridad de las personas dependientes. La indiferencia es cómplice del abandono. La empatía, la solidaridad y la acción responsable son las herramientas que nos permitirán construir una sociedad más justa e inclusiva, donde nadie sea dejado atrás. El futuro de nuestros niños, nuestros mayores y de aquellos que dependen de nosotros está en juego. No podemos permanecer impasibles ante esta realidad.

Fuente: El Heraldo de México