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27 de mayo de 2025 a las 23:10
Susana Alexander: ¿Vida después del retiro?
Tras siete décadas iluminando la escena mexicana, Susana Alexander, a sus 81 años, decide bajar el telón y dar comienzo a un nuevo acto en su vida. No se trata de un adiós teñido de tristeza, sino de una despedida plena, consciente y llena de la satisfacción de una carrera prolífica que comenzó incluso antes de la existencia del icónico Canal 2, en los albores de Televicentro. Imaginen, una trayectoria que ha atravesado la evolución misma de la televisión en México, desde sus inicios hasta la era digital.
El cansancio, propio del paso del tiempo y de la intensidad de una vida dedicada al arte, es la principal razón que la lleva a tomar esta decisión. "Ya he hecho mucho en el medio", confiesa en una entrevista reciente para TV y Novelas, con la serenidad de quien ha explorado todos los rincones de su pasión. Y es que Susana no se retira con la sensación de una tarea pendiente, sino con el orgullo de haberlo dado todo, de haber transitado por cada faceta del mundo del espectáculo, dejando una huella imborrable en cada proyecto.
Sus últimas escenas, compartidas con talentos como Ricardo Margaleff y Daniela Luján, marcan el cierre de un ciclo profesional, pero abren las puertas a un futuro lleno de posibilidades. Lejos de los reflectores y las exigencias de los sets de grabación, Susana vislumbra una vida tranquila, rodeada de la naturaleza y el cariño de sus once perros en su casa de campo en Morelos. Una imagen que evoca paz y armonía, el merecido descanso de una guerrera del escenario.
Su retiro no es sinónimo de inactividad. Al contrario, se presenta como una oportunidad para dedicarse a los placeres sencillos, a esos pequeños detalles que a menudo quedan relegados por la vorágine del trabajo. La lectura, una de sus grandes pasiones, ocupará un lugar privilegiado en sus días. Imaginen a Susana, inmersa en las páginas de un buen libro, disfrutando del silencio y la tranquilidad de su hogar. También habrá tiempo para compartir con amigos, como su comadre Norma Lazareno, con quien planea disfrutar de largas comidas sin la presión del tiempo. Despertar a la hora que dicte el cuerpo, sin la tiranía del despertador, se convertirá en uno de los nuevos lujos de su vida. Una vida que abraza con la plenitud de quien ha vivido intensamente y ahora se dispone a saborear cada instante.
Con un ego "muy chiquito", como ella misma lo describe, Susana Alexander se aleja de los escenarios con la humildad de los grandes. Quizás no dimensione por completo el legado que deja a las nuevas generaciones de actores y actrices, un legado construido con talento, dedicación y pasión. Una inspiración para quienes sueñan con conquistar el mundo del espectáculo, un recordatorio de que el éxito no se mide en aplausos, sino en la satisfacción del deber cumplido. Susana Alexander, un nombre que resonará por siempre en la historia de la televisión mexicana.
Fuente: El Heraldo de México