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27 de mayo de 2025 a las 18:50
Manuel Guerra Cavazos limpia el río Pesquería
La impresionante movilización ciudadana que presenció el río Pesquería el pasado sábado nos recuerda la fuerza transformadora que reside en la unidad y el compromiso con nuestro entorno. Más de dos mil voluntarios, desde funcionarios públicos hasta estudiantes, empresarios y vecinos, respondieron al llamado del alcalde Manuel Guerra Cavazos para sanear este vital ecosistema, gravemente afectado por la acumulación de desechos. Imaginen la escena: un verdadero ejército de manos dispuestas a rescatar la vida que palpita en las aguas del Pesquería. Desde el puente de la colonia Avance Popular hasta las laterales del río en San Blas, la actividad fue frenética. Camiones de volteo, retroexcavadoras, palas, rastrillos… Una logística admirable orquestada por el ayuntamiento puso a disposición de los voluntarios las herramientas necesarias para enfrentar la titánica tarea.
El resultado, aunque parcial, es alentador: más de 400 toneladas de basura retiradas del cauce del río. Plásticos, llantas, desechos tóxicos que amenazaban la flora y fauna del Pesquería, ahora se encaminan hacia su correcta disposición. Sin embargo, la magnitud del problema es tal que, a pesar del esfuerzo descomunal, la limpieza no pudo completarse. La imagen de los camiones entrando y saliendo sin cesar, cargados con los residuos recolectados, nos da una idea del volumen de basura que aún permanece en el río, un testimonio silencioso de la falta de conciencia ambiental que, lamentablemente, aún persiste en algunos sectores de la población.
Más allá de las cifras, esta primera fase del proyecto de limpieza del río Pesquería nos deja una lección invaluable: la importancia de la participación ciudadana. Hombres y mujeres, jóvenes y adultos, unidos por un objetivo común, demostraron que la transformación es posible. El alcalde Guerra Cavazos, visiblemente conmovido por la respuesta de la comunidad, reconoció el esfuerzo realizado, pero al mismo tiempo hizo un llamado a redoblar la apuesta. La segunda fase del proyecto está en camino y requiere de la misma, si no mayor, participación de todos los actores sociales: partidos políticos, activistas, empresarios y, por supuesto, los habitantes del municipio.
El río Pesquería nos necesita. Su ecosistema, hogar de numerosas especies, algunas en peligro de extinción, clama por nuestra ayuda. La limpieza del río no es solo una cuestión estética, es una cuestión de supervivencia, de responsabilidad con las futuras generaciones. Participar en esta iniciativa no es solo una obligación cívica, es un acto de amor por nuestra tierra, por la vida que nos rodea. Es la oportunidad de ser parte de la solución, de construir un futuro más sostenible y en armonía con la naturaleza. El desafío es grande, pero la recompensa es aún mayor: un río Pesquería limpio, sano y vibrante, un legado de responsabilidad ambiental para las generaciones venideras. ¿Te sumas al reto?
Fuente: El Heraldo de México