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27 de mayo de 2025 a las 04:10
Evita multas: ¿Loros en casa?
El canto melodioso de un loro o el parloteo juguetón de un perico han alegrado hogares mexicanos por generaciones. Sin embargo, tras esa imagen entrañable se esconde una realidad alarmante: el tráfico ilegal de estas aves, una práctica que las empuja peligrosamente hacia la extinción. Lo que muchos consideran una mascota común, puede ser en realidad un delito ambiental con graves consecuencias.
Imaginen un bosque tropical vibrante, lleno del colorido plumaje y los cantos alegres de estas aves. Ahora imaginen ese mismo bosque en silencio, vacío, despojado de su vida. Esa es la amenaza que representa el tráfico ilegal, una práctica que no solo arrebata a estas criaturas de su hábitat natural, sino que también desequilibra ecosistemas enteros.
La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) ha intensificado sus esfuerzos en 2025 para combatir este delito. Y no es para menos. Las cifras son alarmantes: el 77% de las capturas ilegales de psitácidos (loros, pericos y guacamayas) se destinan al mercado doméstico. Esto significa que en muchos hogares mexicanos, sin saberlo, se podría estar albergando un ave obtenida ilegalmente.
La Ley es clara: desde 2008, la Ley General de Vida Silvestre prohíbe la captura, venta y posesión de psitácidos provenientes de vida silvestre. Tener un loro o perico sin la documentación que acredite su crianza legal en una Unidad de Manejo Ambiental (UMA) o un Predio o Instalación que Maneja Vida Silvestre (PIMVS) constituye un delito federal. Las sanciones son severas, pudiendo alcanzar hasta nueve años de prisión y multas que superan los 800,000 pesos.
La reciente entrega voluntaria de tres loros a la Profepa, tras el fallecimiento de su propietaria, ilustra la complejidad de esta problemática. Estas aves, protegidas por la NOM-059 y la CITES, encontraron refugio en una UMA. Pero, ¿cuántos loros y pericos se encuentran aún en hogares sin la documentación requerida?
Si usted adquirió un loro o perico sin saber que era ilegal, no se desespere. Entregarlo voluntariamente a la Profepa es la mejor opción. De esta manera, no solo se evita incurrir en un delito, sino que se contribuye a la conservación de estas especies. Informarse es clave. La NOM-059-SEMARNAT-2010 contiene la lista oficial de especies protegidas. Consultarla puede ayudarnos a comprender la magnitud de la problemática y a tomar decisiones responsables.
El futuro de estas aves está en nuestras manos. Elegir una mascota legal, proveniente de criaderos autorizados, es una forma de contribuir a su protección. Denunciar el tráfico ilegal es otra. No seamos cómplices de un delito que silencia los bosques y extingue la belleza de estas especies. Informémonos, actuemos con responsabilidad y demos alas a la conservación.
Fuente: El Heraldo de México