27 de mayo de 2025 a las 23:10
El trágico final de una estrella dorada
El trágico final de Marina Camacho, una estrella opacada por la violencia. Su nombre, sinónimo de glamour y talento en la época dorada del cine mexicano, quedó grabado en la memoria colectiva no solo por sus brillantes actuaciones junto a leyendas como María Félix y Antonio Aguilar, sino también por el brutal crimen que truncó su vida en el retiro. Un destino cruel que contrasta con la alegría que irradiaba en la pantalla grande.
La década de los 60's marcó su despedida de los sets de filmación. Tras una breve pero intensa carrera, Marina Camacho decidió dedicarse por completo a su familia, construyendo un refugio de paz y amor junto a su esposo, el abogado Carlos Fernando Maldonado Baur, en una lujosa residencia de Cuajimalpa. Allí, rodeada de arte, joyas y recuerdos de una vida bajo los reflectores, la actriz disfrutaba de un merecido descanso, ajena a la tormenta que se avecinaba.
El 10 de febrero de 2008, la tranquilidad se rompió abruptamente. La noticia del asesinato de Marina Camacho y su esposo conmocionó al país. La escena del crimen, descubierta por su propio hijo, Carlos Maldonado Camacho, era desgarradora: tortura, puñaladas, golpes y, finalmente, la estrangulación que puso fin a la vida de la actriz a los 72 años. Un acto de barbarie que dejó una profunda herida en el corazón del mundo artístico y en la sociedad mexicana.
Las investigaciones revelaron una traición aún más dolorosa. Los autores del crimen no eran desconocidos, sino vecinos y supuestos amigos de la pareja: los hermanos Jerónimo y Ricardo Trabulsi Taboada, acompañados por cuatro cómplices, incluyendo a la esposa de uno de ellos. La confianza depositada en quienes compartían su día a día se convirtió en la puerta de entrada a la tragedia. El móvil, el robo. Joyas, abrigos de piel, pistolas, cuadros del siglo XVIII, un botín millonario que les costó la vida a Marina y su esposo.
La impunidad no tuvo cabida en este caso. Tras una intensa búsqueda, los responsables fueron capturados en el Estado de México y condenados a largas penas de prisión. Los hermanos Trabulsi recibieron una sentencia de 75 años, un castigo ejemplarizante que buscaba hacer justicia por la vida de la actriz y su esposo.
Más allá del horror del crimen, la historia de Marina Camacho es un recordatorio de la fragilidad de la vida y la importancia de preservar el legado de quienes contribuyeron a la cultura de nuestro país. Su nombre, aunque manchado por la tragedia, seguirá brillando en la historia del Cine de Oro Mexicano, un testimonio de talento y belleza truncados por la violencia. Una estrella que, a pesar de la oscuridad, continúa iluminando con su recuerdo.
Recordamos a Marina Camacho no solo por su trágico final, sino por su vibrante paso por la cinematografía nacional. Desde sus inicios como extra hasta sus papeles protagónicos, compartió escena con grandes figuras, dejando una huella imborrable en cada una de sus interpretaciones. Su legado artístico, más allá del dolor, permanece vivo en la memoria de quienes la admiraron y en las películas que inmortalizaron su talento. Una invitación a redescubrir su filmografía y celebrar la vida de una estrella que brilló con luz propia en la época dorada del cine mexicano.
Fuente: El Heraldo de México