27 de mayo de 2025 a las 20:20
Celebra a Papá con un Pozole Inolvidable
El aroma a chile ancho tostado y orégano inunda las calles aledañas a la pequeña fonda en la colonia Guerrero. Desde hace más de siete décadas, El Pozole de Moctezuma ha sido un santuario para los amantes del pozole, y en particular, para aquellos que buscan una experiencia que trascienda lo tradicional. No se trata solo de un plato para saciar el hambre, sino de un viaje culinario que despierta los sentidos y rinde homenaje a la riqueza gastronómica de Guerrero.
Olvídate del pozole blanco y rojo al que estás acostumbrado. Aquí, el verde reina con su intensidad herbácea y un picor que se instala en el paladar con la sutileza de una caricia. Pero la verdadera magia de El Pozole de Moctezuma reside en sus acompañamientos, una sinfonía de sabores que elevan el plato a otro nivel. Imagina la cremosidad del aguacate fundiéndose con la textura crujiente del chicharrón, el sabor intenso de la sardina contrastando con la suavidad del huevo crudo, una combinación audaz que te sorprenderá desde el primer bocado.
Cada ingrediente es cuidadosamente seleccionado y preparado con la sabiduría heredada de generaciones. El maíz cacahuazintle, tierno y de grano grande, se cuece a fuego lento durante horas hasta alcanzar la textura perfecta. El caldo, un elixir verde esmeralda, se infusiona con una mezcla secreta de chiles y especias que le otorgan su sabor característico.
Y no podemos olvidar las tostadas, crujientes y doradas, listas para ser coronadas con una generosa porción de pozole y aderezadas con los clásicos: rábanos, lechuga, cebolla picada, orégano, y un toque generoso de limón. El ritual de preparar tu propio plato, de combinar los ingredientes a tu gusto, forma parte integral de la experiencia.
El ambiente en El Pozole de Moctezuma es tan auténtico como su comida. Mesas sencillas, manteles de hule a cuadros, y el bullicio de las conversaciones se mezclan con el aroma del pozole creando una atmósfera familiar y acogedora. Aquí no hay lugar para la pretensión, solo para el disfrute puro de la buena comida y la compañía.
Si bien la ausencia de reservaciones puede implicar una pequeña espera, te aseguramos que valdrá la pena. Cada cucharada es un recordatorio de la tradición culinaria mexicana, una celebración de los sabores auténticos y una experiencia que te dejará con ganas de más. Así que, si buscas una aventura gastronómica diferente, un lugar donde el pozole se transforma en una obra de arte, El Pozole de Moctezuma es el destino perfecto. Un lugar que te conquistará no solo por su sabor, sino también por su historia, su ambiente y la pasión que se respira en cada rincón. Una joya culinaria escondida en el corazón de la Ciudad de México, esperando ser descubierta.
Y aunque no puedas llevar a papá en su día, cualquier otro día entre semana será perfecto para compartir este tesoro gastronómico. Un lugar donde la tradición se fusiona con la innovación, y donde cada bocado es una fiesta para el paladar.
Fuente: El Heraldo de México