26 de mayo de 2025 a las 09:35
¿Voto con ritmo? Elección judicial en Colombia
La aparente transformación del sistema judicial, tan pregonada desde el púlpito oficial, se tambalea peligrosamente al borde del precipicio del fracaso político. Más allá de los nombres que emerjan victoriosos de entre la multitud de aspirantes a jueces y magistrados, la sombra de la manipulación, la apatía ciudadana y el descrédito institucional amenazan con eclipsar cualquier atisbo de legitimidad. El escenario se presenta desolador: actores políticos de todos los colores, desde el guinda hasta el tricolor, pasando por el naranja y el azul, parecen haber sucumbido a la tentación de las prácticas ilegales para torcer la balanza a su favor. El abanico de artimañas desplegadas es amplio y preocupante: desde la distribución clandestina de "acordeones" con instrucciones de voto pre-marcadas, hasta la movilización masiva de votantes orquestada con recursos públicos y la intervención de operadores territoriales.
Esta elección judicial, inédita en su formato y profundamente delicada en sus implicaciones, se ha convertido en un termómetro para medir la fuerza del oficialismo. La ansiada alta participación se presenta como un bálsamo para legitimar el experimento impulsado desde Palacio Nacional, evitando que la jornada electoral se interprete como un descalabro para la 4T. La meta impuesta por Morena, bajo la batuta de Luisa María Alcalde, es ambiciosa: alcanzar un 20% de participación ciudadana. El INE, liderado por Guadalupe Taddei, se muestra más cauto, pronosticando un 15%. Sin embargo, el desafío del partido en el poder no se limita a una simple cuestión numérica. Llenar las urnas es importante, pero aún más crucial es llenarlas con los nombres "correctos". Para ello, la maquinaria de Morena, con sus intrincadas estructuras, sus programas sociales y sus operadores locales, trabaja a destajo.
La contradicción late incluso en el seno del propio gobierno. Mientras algunos funcionarios, con un pragmatismo que roza el cinismo, afirman que lo importante es la participación, aunque sea mínima, argumentando que "antes decidían tres personas, ahora decidirán diez, y eso ya es un avance", el discurso oficial y el despliegue propagandístico apuntan en otra dirección. La oposición, por su parte, no se queda atrás. Gobernadores como Mauricio Kuri (PAN, Querétaro) y Samuel García (MC, Nuevo León) también han puesto en marcha sus redes clientelares y recursos para impulsar perfiles afines. La anhelada "ciudadanización de la justicia" se transforma, en la práctica, en un campo de batalla partidista donde todos los actores, a pesar de sus negaciones públicas, juegan el mismo juego.
El INE, en medio de este torbellino, se enfrenta a una elección sin precedentes, no sólo por su volumen, sino también por su complejidad. En algunas zonas, cada ciudadano deberá emitir hasta 50 votos. Esta intrincada logística implica que los resultados no se conocerán la noche del 1 de junio. Inicialmente, sólo se informará del nivel de participación y de los votos anticipados, que representan una fracción mínima del total. Los datos completos se darán a conocer el miércoles 4 de junio.
En los cuartos de guerra, tanto del gobierno como de la oposición, la estrategia electoral ya no se centra en la conquista de corazones y mentes. La prioridad es afinar listas, ensayar mecanismos para el reparto de instrucciones de voto y calcular la eficiencia de la movilización. El objetivo es ganar la elección antes de que esta comience. Mientras tanto, la justicia observa desde la sombra, y la ciudadanía, en muchos casos, desconoce qué votará.
La ironía se cierne sobre la figura de Lorenzo Córdova. Como presidente del INE, suscribió y aplicó la ley que facilitaba el acceso a datos personales, incluyendo el domicilio particular, de personas vinculadas a procedimientos administrativos o especiales sancionadores. Resulta, por tanto, sorprendente verlo ahora como "abajo firmante" en un desplegado que critica al órgano electoral por haber entregado datos de un periodista a una autoridad de Tamaulipas. "Avaló esa ley y ahora reclama por su aplicación. Parece que Lorenzo sufre de amnesia", comenta un funcionario del INE.
Y como diría el filósofo… Nomeacuerdo: "Si la justicia se elige como si fuera lotería, que al menos el premio no esté arreglado".
Fuente: El Heraldo de México