Logo
NOTICIAS
play VIDEOS

Inicio > Noticias > Seguridad

26 de mayo de 2025 a las 10:00

Prevenir el grooming: ¡Infórmate!

La amenaza invisible acecha tras la pantalla. Ya no se trata de extraños en las calles, sino de perfiles falsos, avatares sin rostro que se esconden tras la aparente seguridad de la conexión a internet. El grooming, ese monstruo digital que se alimenta de la inocencia y vulnerabilidad de nuestros niños y adolescentes, se ha sofisticado, ha mutado, se ha armado con la poderosa herramienta de la inteligencia artificial. Imaginen la precisión del engaño, la perfección de la máscara, la capacidad de simular la voz de un amigo, un familiar, un ídolo. ¿Estamos preparados para enfrentarlo?

Las cifras, frías y contundentes, nos pintan un panorama desolador. Millones de niños y adolescentes, expuestos a la manipulación, al acoso, a la violencia digital. Mensajes ofensivos, insinuaciones, contacto a través de identidades falsas… un bombardeo constante que erosiona la confianza, la autoestima, la seguridad. Y lo más preocupante: ¿cuántos de estos casos llegan a denunciarse? La vergüenza, el miedo, la desconfianza en el sistema, silencian a las víctimas, las condenan a un sufrimiento invisible.

El problema no es solo la magnitud del delito, sino nuestra incapacidad para perseguirlo, para castigarlo, para erradicarlo. Las herramientas que utilizamos para rastrear a los delincuentes digitales se vuelven obsoletas ante la velocidad de la tecnología. Las direcciones IP son como huellas en la arena, borradas por el viento digital. Los "puenteos" y las redes ocultas se convierten en laberintos inextricables donde los criminales se mueven con impunidad. Y mientras la tecnología avanza a pasos agigantados, nuestra justicia camina a tropezones, con los pies atados a procedimientos anacrónicos.

La escasez de policías cibernéticos es alarmante. Cuatro por cada millón de habitantes. Una gota en el océano digital. ¿Cómo podemos pretender proteger a nuestros niños con tan pocos recursos? Es como enviar a un ejército con palos y piedras a una guerra de drones y misiles.

La inteligencia artificial, esa maravilla tecnológica que promete revolucionar nuestras vidas, también se convierte en un arma en manos de los depredadores digitales. La capacidad de simular voces humanas con escalofriante precisión abre un abismo de posibilidades para la extorsión, la manipulación, el acoso. ¿Qué haremos cuando la voz que escuchamos al otro lado de la pantalla sea la de un ser querido, pidiéndonos ayuda, y en realidad sea la trampa de un criminal?

La solución no es sencilla, pero el primer paso es reconocer la urgencia del problema. Necesitamos una transformación radical en nuestra estrategia de seguridad digital. Más personal capacitado, más tecnología, más inversión en investigación y desarrollo. Y sobre todo, una voluntad política inquebrantable para enfrentar esta nueva forma de violencia que se esconde tras las pantallas. No podemos seguir mirando hacia otro lado, esperando que el problema se resuelva solo. El futuro de nuestros niños está en juego.

La regulación de la inteligencia artificial es imperativa. No podemos permitir que esta poderosa herramienta se convierta en un instrumento de impunidad para los criminales. Debemos establecer límites claros, protocolos de seguridad, mecanismos de control. El desafío es enorme, pero no podemos darnos el lujo de fracasar. La seguridad de nuestros niños y adolescentes depende de ello. Es hora de actuar, de unir fuerzas, de construir un escudo digital que proteja a las futuras generaciones de la amenaza invisible que acecha tras la pantalla.

Fuente: El Heraldo de México