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26 de mayo de 2025 a las 17:25

IA: La amenaza invisible para tu móvil

La vorágine tecnológica que nos envuelve nos impulsa a una constante renovación de nuestros dispositivos, especialmente los smartphones. Si bien la inteligencia artificial nos abre un universo de posibilidades con aplicaciones cada vez más sofisticadas, esta misma innovación se convierte en una espada de doble filo. El deslumbrante avance del software contrasta con la limitada evolución del hardware, generando una obsolescencia acelerada que tiene consecuencias significativas para el medio ambiente y nuestros bolsillos.

Imaginen millones de toneladas de residuos electrónicos, montañas de dispositivos descartados que contienen materiales peligrosos como plomo y cromo, contaminando nuestro planeta. Este es el escenario que proyectan estudios recientes publicados en prestigiosas revistas científicas como Nature Computational Science. La huella ecológica de la IA, aunque invisible para muchos, es una realidad ineludible. Cada nuevo algoritmo, cada función mejorada, exige un mayor rendimiento del hardware, dejando atrás a millones de dispositivos perfectamente funcionales en términos de diseño y estructura, pero incapaces de soportar las demandas del software de vanguardia.

Y en el corazón de esta problemática se encuentra un componente crucial: la batería. Mientras que la IA nos permite realizar cada vez más tareas con nuestros smartphones, desde editar videos con calidad profesional hasta generar imágenes a partir de texto, la capacidad de las baterías no ha experimentado un avance comparable. Los ciclos de carga y descarga limitados, inherentes a la tecnología actual de iones de litio, se ven sometidos a una presión creciente. La promesa de una mayor autonomía se desvanece ante la demanda energética de las aplicaciones de IA, obligándonos a cargar nuestros dispositivos con mayor frecuencia y acortando su vida útil.

En México, donde el promedio de renovación de smartphones ronda los 36 meses, la batería se erige como el principal motivo de reemplazo. La frustración de una batería que se agota rápidamente, la dependencia de cargadores portátiles y la ansiedad que genera la baja autonomía impulsan a los usuarios a buscar nuevos dispositivos, alimentando el ciclo de la obsolescencia programada. "Le damos más uso al celular, por ende se desgasta más rápido la batería", afirman directivos de empresas dedicadas al reacondicionamiento de dispositivos. Una lógica perversa que nos empuja a consumir más, generando más residuos y impactando negativamente en nuestro planeta.

Afortunadamente, existen alternativas. El mercado de dispositivos reacondicionados se presenta como una opción viable, tanto para el medio ambiente como para nuestro bolsillo. Iniciativas como la alianza entre empresas de reacondicionamiento y tiendas de tecnología permiten a los usuarios entregar sus dispositivos usados a cambio de descuentos en la compra de nuevos modelos. Estos dispositivos recuperados, tras un proceso de revisión y reparación, vuelven al mercado a precios más accesibles, brindando una segunda vida a la tecnología y reduciendo la generación de residuos electrónicos.

Es hora de tomar conciencia. La innovación tecnológica no debe ser sinónimo de destrucción ambiental. Optar por dispositivos reacondicionados, extender la vida útil de nuestros smartphones y exigir a los fabricantes un mayor compromiso con la sostenibilidad son acciones concretas que podemos tomar para romper el ciclo de la obsolescencia programada y construir un futuro más responsable con nuestro planeta.

Fuente: El Heraldo de México