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26 de mayo de 2025 a las 09:35

Domina la Tecnología Hoy

La veloz ascensión de China como potencia tecnológica no es un secreto. El Wall Street Journal lo confirma, destacando el impresionante avance en sectores clave como la automoción eléctrica, con gigantes como BYD compitiendo a nivel global; la inteligencia artificial, donde startups como DeepSeek pisan los talones a titanes como OpenAI y Google; la biofarmacéutica, con investigaciones pioneras; la robótica, equipando fábricas con tecnología de punta; la construcción naval, dominando el transporte marítimo; y la exploración espacial, con una constelación de satélites orbitando la Tierra.

Este crecimiento no es casualidad, sino el resultado de una estrategia a largo plazo, impulsada por la ambición y la inversión. La declaración de Jensen Huang, CEO de Nvidia, al New York Times, añade otra capa a esta narrativa. Los intentos de Washington de restringir el flujo de chips avanzados, lejos de frenar a China, han actuado como catalizador, espoleando la innovación local y la autosuficiencia. Huang subraya que, si bien aún existen diferencias en capacidad, las empresas chinas de IA están demostrando una notable eficiencia, alimentadas por centros de datos abastecidos con chips de fabricación nacional, gracias a la presión ejercida desde Beijing.

El caso de Apple, analizado en el reciente libro de Patrick McGee, "Apple in China", ofrece una perspectiva aún más reveladora. La decisión de Apple de concentrar el 80% de su producción en China, si bien la catapultó a la cima del mercado, ha generado una dependencia estratégica que ahora se percibe como una vulnerabilidad, no solo para la empresa, sino para Estados Unidos. McGee argumenta que Apple, en su búsqueda de la rentabilidad, ha contribuido significativamente al desarrollo tecnológico chino, formando a millones de trabajadores y transfiriendo conocimientos cruciales. Esta inversión masiva, superior incluso a la destinada por la administración Biden a impulsar la producción nacional de chips, según McGee, ha pavimentado el camino para la actual pujanza tecnológica china.

La amenaza del expresidente Trump de imponer aranceles a los iPhones, a menos que Apple traslade su producción a Estados Unidos, ilustra la complejidad de esta interdependencia. Expertos señalan la dificultad de replicar la sofisticada cadena de suministro y la mano de obra especializada que China ha perfeccionado durante décadas. Un traslado de la producción, al menos a corto plazo, implicaría costos significativamente mayores, repercutiendo en el precio final para el consumidor.

Nos encontramos, sin duda, en los albores de una intensa competencia por la supremacía tecnológica. El escenario es dinámico, con actores poderosos y estrategias en constante evolución. La carrera está lejos de terminar, y como bien dice el refrán mexicano: “caballo que alcanza, gana”. China, con su galope firme y decidido, se perfila como un competidor formidable, y el resultado de esta carrera tendrá implicaciones profundas para el equilibrio global del poder. La innovación, la inversión estratégica y la capacidad de adaptación serán claves para determinar quién cruzará la línea de meta en primer lugar.

Fuente: El Heraldo de México