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26 de mayo de 2025 a las 20:05

Celebramos 40 años de Pascual: Dignidad y Expansión.

En un mundo cada vez más dominado por la inmediatez y el beneficio individual, la Sociedad Cooperativa Trabajadores de Pascual se erige como un faro de esperanza, un testimonio vivo de que el crecimiento económico no tiene por qué estar reñido con los valores humanos. A cuatro décadas de su renacimiento, tras una huelga que marcó un hito en la historia laboral de México, Pascual vuelve a demostrar su compromiso con el país, expandiendo sus horizontes hacia el pujante municipio de Corregidora, en el estado de Querétaro.

La reciente colocación de la primera piedra de su nueva sucursal trasciende el simple acto constructivo. Representa mucho más que la edificación de una planta; simboliza la firme convicción en el poder del cooperativismo, en la fuerza transformadora del trabajo colectivo y en la importancia de las comunidades que han sido parte integral de su trayectoria. Pascual no se reduce a sus icónicas marcas como Boing, Lulú o Pato Pascual; es, ante todo, una filosofía de trabajo que ha dignificado la vida de innumerables familias mexicanas, arraigada en el campo nacional y llevando a millones de hogares productos con una identidad profundamente arraigada en nuestra cultura.

Esta nueva etapa no es fruto de la casualidad, sino la culminación de un camino forjado con resiliencia, innovación constante sin renunciar a la esencia artesanal, y un modelo de gestión donde los trabajadores no son meros engranajes de una maquinaria productiva, sino protagonistas activos que deciden, crean y construyen su propio futuro. La expansión a Querétaro se convierte así en un mensaje resonante en un contexto donde a menudo se prioriza el capital sobre las personas: cuando el ser humano, el trabajo digno y el bien común se colocan en el centro, el crecimiento no solo es posible, sino también sostenible, equitativo y generador de auténtico bienestar.

Pascual no se limita a conmemorar 40 años de historia; consolida un legado que demuestra la viabilidad de un modelo empresarial diferente, uno donde la justicia social y la prosperidad económica van de la mano. En un México ávido de esperanza, Pascual alza la voz y construye, ladrillo a ladrillo, una nueva sucursal que simboliza la vigencia de valores como la dignidad, la unión y el compromiso. Que esta primera piedra sea el cimiento de innumerables historias de éxito, donde el orgullo de lo "Hecho en México" no se limite a una etiqueta, sino que se palpe en cada puesto de trabajo creado, en cada producto elaborado con esmero y en el desarrollo de cada comunidad que forma parte de esta gran familia.

Más allá de la expansión geográfica, Pascual apuesta por la expansión de un modelo de negocio que prioriza el bienestar colectivo. Su historia es un ejemplo inspirador para las nuevas generaciones de emprendedores, demostrando que es posible alcanzar el éxito económico sin comprometer los principios éticos y la responsabilidad social. En un mercado cada vez más competitivo, Pascual se diferencia no solo por la calidad de sus productos, sino también por la calidad humana que impregna cada una de sus acciones. Es una empresa que entiende que su verdadero valor reside en las personas que la conforman, en su compromiso con el país y en su visión de un futuro donde la prosperidad sea compartida por todos.

La llegada de Pascual a Querétaro representa una inyección de optimismo para la región, generando nuevas oportunidades de empleo y contribuyendo al desarrollo económico local. Pero, más importante aún, es una inyección de esperanza para un México que necesita creer en la posibilidad de un futuro mejor, un futuro construido sobre los sólidos cimientos de la solidaridad, la justicia y el trabajo digno. Pascual no solo produce bebidas; produce un cambio social, un cambio que nos invita a repensar el modelo económico predominante y a construir un país donde todos tengan la oportunidad de crecer y prosperar.

Fuente: El Heraldo de México