25 de mayo de 2025 a las 12:35
Laura Fernanda: ¿Crimen copiado?
El escalofriante caso del triple homicidio en Villa Crespo continúa generando conmoción en Buenos Aires. La aparente tranquilidad familiar de Laura Fernanda Leguizamón, Adrián Bernardo Seltzer y sus hijos, Ian e Ivo, se quebró de forma brutal, dejando una estela de interrogantes y dolor. Las pistas dispersas, como migas de pan en un oscuro sendero, nos llevan a cuestionarnos la fragilidad de la salud mental y la importancia de su atención.
El hallazgo de los cuerpos por parte de la empleada doméstica, el pasado 21 de mayo, fue el primer acto de esta tragedia. La imagen de Adrián Bernardo, reconocido articulista y accionista de bolsa, yaciendo sin vida en su cama, inicialmente apuntaba a un posible suicidio tras un acto de violencia extrema. Sin embargo, las investigaciones forenses revelaron un escenario aún más perturbador: Adrián fue la primera víctima de su esposa, Laura Fernanda.
La secuencia de los hechos, reconstruida a partir de las evidencias, dibuja una escena dantesca. Laura Fernanda, tras acabar con la vida de su esposo, se ensañó con sus hijos. Ivo, el menor de 12 años, fue apuñalado mientras dormía, un acto de crueldad inimaginable. Ian, de 15 años, luchó por su vida, dejando como testimonio una uña incrustada en el cuello de su madre, una huella desgarradora de su desesperada resistencia. Finalmente, Laura Fernanda se quitó la vida.
El caso trasciende la crónica policial y nos obliga a reflexionar sobre las señales que, en retrospectiva, parecen advertirnos de la inminente tragedia. La publicación en redes sociales de Laura Fernanda, comentando la novela negra "Crímenes de Familia" y la inquietante frase sobre el comportamiento de su hijo Ivo, adquiere ahora una dimensión escalofriante. ¿Era una premonición? ¿Un grito silencioso de auxilio?
La carta encontrada en la cocina, con frases inconexas y desesperadas como "Íbamos a la calle", "fue mucho", "todo mal, muy perverso", "los arruinaba la vida", "los amo", nos muestra el torbellino emocional que atravesaba Laura Fernanda. Las dos gotas de sangre en el papel, un sello macabro de su agonía.
El testimonio de los familiares, revelando que Laura Fernanda había abandonado su tratamiento psiquiátrico dos meses antes de la tragedia, añade otra capa de complejidad al caso. La interrupción de la medicación, en un cuadro de posible brote psicótico, podría haber sido el detonante de esta tragedia familiar.
El caso de Villa Crespo nos confronta con la urgente necesidad de desestigmatizar la salud mental y promover su atención. Las señales, a veces sutiles, a veces evidentes, no deben ser ignoradas. La tragedia de la familia Seltzer-Leguizamón nos recuerda que la salud mental no es un juego, es un asunto de vida o muerte. Debemos estar atentos, no solo a lo que vemos en la televisión, las redes sociales o los periódicos, sino también a los libros que leemos, a las conversaciones que mantenemos, a los cambios de comportamiento de nuestros seres queridos. Preguntar, escuchar, acompañar, pueden ser la diferencia entre la vida y la muerte. Este caso nos deja una profunda herida, un llamado a la reflexión y a la acción para que tragedias como esta no se repitan. ¿Estamos escuchando? ¿Estamos realmente viendo?
Fuente: El Heraldo de México