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25 de mayo de 2025 a las 19:20

Justicia para Iris: Estudiante asesinada camino a la universidad

La tragedia ha golpeado a la comunidad de Salinas, en la provincia de Santa Elena, dejando un vacío imposible de llenar. Lorena Irisbell Salazar Luisa, cariñosamente conocida como Iris, fue arrebatada de este mundo de la manera más cruel e injusta el pasado 21 de mayo. A sus escasos 24 años, esta joven promesa del Derecho, estudiante del quinto semestre en la Universidad Estatal Península de Santa Elena (UPSE), veía truncados sus sueños de construir un país más justo, una sociedad donde la igualdad y la justicia fueran la norma, no la excepción.

Quienes tuvieron la fortuna de conocerla, la describen como una joven vibrante, llena de energía y con un corazón desbordante de solidaridad. Su compromiso con las causas sociales, su activismo dentro de la comunidad LGBTI y su inquebrantable lucha por los derechos de los más vulnerables, la convertían en un verdadero faro de esperanza para muchos. "Siempre hablaba de cómo quería cambiar las cosas, ayudar a quienes no tienen voz”, recuerda con profunda tristeza una amiga cercana, pintando un retrato de la joven idealista que Iris representaba. Su dedicación al estudio, su disciplina y su innegable talento, la perfilaban como una futura abogada brillante, capaz de transformar la realidad de su entorno. "Era una joven disciplinada, dedicada al estudio y a su formación profesional con la esperanza de construir un país más justo", agrega con voz quebrada.

La noche del crimen, la oscuridad se cernió sobre el barrio Brisas del Mar. Iris, caminando por las calles que tan bien conocía, fue interceptada por un hombre. En un intento desesperado por salvar su vida, corrió, golpeó puertas buscando auxilio, pero el silencio y la indiferencia se convirtieron en sus peores enemigos. Nadie respondió. Su agresor la alcanzó. Un breve intercambio de palabras, un disparo a quemarropa y el cuerpo de Iris yacía sin vida en plena calle, al pie de una escalera, una imagen que ha quedado grabada en la memoria colectiva de la comunidad, un recordatorio constante de la violencia que nos acecha.

La indignación, la rabia y el dolor se han propagado como un reguero de pólvora a través de las redes sociales. Amigos, conocidos y ciudadanos anónimos han alzado la voz para exigir justicia, para clamar por un alto a la violencia que sigue segando vidas jóvenes llenas de potencial. “Fuiste una luchadora, una inspiración para muchos. Te arrebataron la vida, pero no el legado que dejas”, se lee en uno de los tantos mensajes que inundan las plataformas digitales, un testimonio del impacto que Iris tuvo en la vida de quienes la rodearon. Margarita Malavé, compañera de estudios, resume el sentir colectivo con una pregunta desgarradora: “¿Hasta cuándo esta violencia? Era una gran persona, comprometida y alegre”.

Más allá de su activismo y su pasión por el derecho, Iris era también una amante del deporte. Los vecinos del sector la recuerdan corriendo por las playas cada mañana, una imagen que contrasta dramáticamente con la escena del crimen. “Se le veía siempre trotando, llena de energía y con una sonrisa. Es injusto que algo así le ocurra a una persona tan llena de vida”, comparte un residente del barrio, con la voz entrecortada por la emoción.

La Universidad Estatal Península de Santa Elena, en un comunicado oficial, ha lamentado profundamente la pérdida de su estudiante, destacando su compromiso y dedicación, y exigiendo justicia y respeto por la memoria de Iris. Su partida deja un vacío inmenso en la comunidad universitaria, una herida profunda que tardará mucho en sanar. La lucha de Iris, su sueño de un mundo mejor, debe convertirse en un legado que inspire a las futuras generaciones a seguir trabajando por la justicia y la igualdad. Su recuerdo debe ser una llama que nos impulse a construir la sociedad que ella soñaba, una sociedad donde la violencia no tenga cabida.

Fuente: El Heraldo de México