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26 de mayo de 2025 a las 01:45

Descubre el Tejuino: 5 paraísos en Guadalajara

Desde las antiguas ceremonias wixáricas hasta las bulliciosas calles de Guadalajara, el tejuino ha recorrido un largo camino, transformándose de una bebida ritual llamada "nawa" a un ícono refrescante de la gastronomía jalisciense. Imaginen a los ancestros divinizados recibiendo las ofrendas de este elixir de maíz, un acto de gratitud y petición que resonaba en el corazón de la cultura wixárika. Esa misma esencia perdura hoy en día, aunque transformada por el tiempo y las costumbres. Ya no se utiliza arena ni metates tradicionales en todas las preparaciones, pero la base sigue siendo la misma: el maíz germinado, fuente de vida y sustento.

Este proceso de germinación, ese despertar de la semilla, es la clave del sabor único del tejuino. Es en esa transformación donde se liberan los azúcares que, tras la cocción y la fermentación, le otorgan ese toque ligeramente ácido y efervescente que lo caracteriza. Y si bien la receta original se ha mantenido en esencia, la creatividad tapatía ha añadido su propio sello. La nieve, el jugo de limón, la sal, el chile piquín y el piloncillo se entrelazan en una danza de sabores, creando una sinfonía agridulce que explota en el paladar, refrescando el cuerpo y alegrando el alma.

No es solo una bebida, es una experiencia. Es el grito de "¡Tejuinero!" resonando en las calles, el tintineo del hielo en el vaso, la primera probada que te transporta a una tarde soleada en Guadalajara. Es la compañía perfecta para una torta ahogada, un lonche o simplemente para saciar la sed y el bochorno del verano. Es, en definitiva, una chulada.

¿Y dónde encontrar el mejor tejuino en la Perla Tapatía? La oferta es amplia y variada, desde los puestos callejeros hasta los restaurantes más sofisticados. Cada lugar le imprime su propio toque, su secreto especial. Hay quienes prefieren el tejuino tradicional, puro y sin añadidos, mientras que otros se deleitan con las versiones más elaboradas, con nieve artesanal o combinaciones exóticas de sabores. La Ruta del Tejuino en Guadalajara es una aventura para los sentidos, una oportunidad de descubrir la riqueza y diversidad de esta bebida ancestral.

Pero el tejuino no es solo un deleite para el paladar, es también un bálsamo para el cuerpo. Sus propiedades refrescantes ayudan a combatir el calor y a prevenir la insolación. Su alto contenido de carbohidratos proporciona energía y calma el hambre. Y según estudios recientes, el tejuino, preparado con las debidas medidas de higiene, actúa como un probiótico natural, mejorando la microbiota intestinal y aliviando malestares digestivos. Incluso se dice que es un excelente remedio para la resaca, ¡un verdadero elixir para los amantes de la fiesta!

A diferencia de los refrescos comerciales, cargados de azúcar, el tejuino ofrece una alternativa más saludable y natural. Mientras que un refresco de cola puede contener hasta 300 gramos de azúcar por litro, el tejuino contiene entre 60 y 80 gramos, una diferencia considerable. Es una bebida que nutre, refresca y revitaliza, un legado ancestral que se mantiene vivo en el corazón de Jalisco. Así que la próxima vez que sientan la necesidad de refrescarse, no duden en probar un buen tejuino, una experiencia que les conectará con la historia, la cultura y el sabor de esta tierra.

Fuente: El Heraldo de México