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24 de mayo de 2025 a las 22:35
Susto mortal en CDMX: Conductores reaccionan
La polémica desatada por la peculiar estrategia de marketing de la obra "Secuestro" continúa generando debate. Mientras algunos aplauden la audacia y la efectividad de la campaña para viralizar el nombre de la producción, otros la condenan rotundamente por la irresponsabilidad y el pánico que generó entre los transeúntes que presenciaron la escenificación del supuesto secuestro. El video, que rápidamente inundó las redes sociales, muestra una escena impactante: hombres armados descendiendo de una camioneta y forzando a una mujer a subir al vehículo. La crudeza de las imágenes, sumada al realismo de la actuación, provocó que muchos creyeran estar presenciando un delito real, generando llamadas a los servicios de emergencia y una oleada de incertidumbre en la zona.
Más allá de la anécdota viral, este incidente abre un importante debate sobre los límites de la publicidad y la responsabilidad ética de las campañas de marketing. ¿Es válido generar miedo e inseguridad para captar la atención del público? ¿Justifica el fin los medios, incluso si estos implican jugar con la sensibilidad de las personas y perturbar la tranquilidad pública? La línea entre lo ingenioso y lo irresponsable, en ocasiones, parece difusa, y este caso en particular la ha difuminado aún más.
Las reacciones de figuras públicas como Galilea Montijo y Andrea Legarreta, conductoras del programa "Hoy", reflejan la polarización de opiniones que ha generado el video. Mientras Montijo critica duramente la estrategia, calificándola de “peligrosísima” y argumentando que “hay gente que se ha muerto por un susto”, Legarreta, si bien no justifica el método, opta por destacar la calidad de la obra y la trayectoria del elenco, invitando al público a asistir a la función. Esta divergencia de opiniones alimenta aún más la controversia y la convierte en tema de conversación en redes sociales y medios de comunicación.
Cabe destacar la ironía de la situación: una obra titulada "Secuestro" que, paradójicamente, "secuestra" la atención del público a través de una estrategia que simula un secuestro real. Si bien la intención de los productores era generar impacto y notoriedad, la pregunta que queda en el aire es si el costo de dicha notoriedad, medido en términos de ansiedad y pánico generado en la población, justifica el resultado. ¿Habrán calculado las consecuencias a largo plazo de esta acción? ¿Podría este tipo de publicidad sensacionalista generar un efecto contrario al deseado, alejandomás que atrayendo al público potencial?
El incidente también pone sobre la mesa la necesidad de una mayor regulación en cuanto a la publicidad en espacios públicos. ¿Deberían existir límites más claros sobre el tipo de contenido que se puede exhibir en las calles? ¿Es necesario un mayor control por parte de las autoridades para evitar que se repitan situaciones similares en el futuro? Estas son algunas de las interrogantes que surgen a raíz de la polémica desatada por la obra "Secuestro" y su peculiar estrategia de marketing. El debate está abierto y las opiniones, divididas. Solo el tiempo dirá si este tipo de publicidad, que juega con los límites de lo ético y lo responsable, se convierte en una tendencia o en un caso aislado de "mala praxis" publicitaria.
Fuente: El Heraldo de México