24 de mayo de 2025 a las 04:15
Caída del Delta 10: Golpe al Narco en Sonora
La sombra del desierto sonorense ha sido testigo silencioso de una historia que hoy llega a su fin. Un final marcado por la violencia, por el eco de las balas y por el peso de la ley. Eleazar Pulido Landeros, alias "El Delta 10", el hombre cuyo nombre resonaba en los informes de inteligencia de ambos lados de la frontera, ha caído. Su reinado al frente de la facción "Los Deltas" del Cártel de Sinaloa ha terminado abruptamente en las áridas tierras de Pitiquito, víctima, según la Fiscalía General del Estado, de la misma violencia que él sembraba.
Este desenlace, lejos de ser un hecho aislado, representa el último capítulo de una larga y sangrienta historia. "Los Deltas", bajo el mando de Pulido Landeros, se habían convertido en una espina clavada en el costado de las autoridades. Su presencia en la zona desértica, un territorio vasto e inhóspito, les permitía operar con cierta impunidad, tejiendo una red de tráfico de drogas y violencia que se extendía a ambos lados de la frontera. Su nombre se asociaba a secuestros, extorsiones y homicidios, sembrando el terror entre las comunidades que se encontraban a su merced.
La persecución de "El Delta 10" no era una tarea sencilla. El desierto, con sus dunas infinitas y sus caminos ocultos, se convertía en su mejor aliado. Las autoridades, conscientes de la peligrosidad de este objetivo binacional prioritario, mantenían una vigilancia constante, una cacería implacable que finalmente ha llegado a su fin.
La noticia de la muerte de Pulido Landeros ha generado un abanico de reacciones. Para algunos, representa un triunfo en la lucha contra el crimen organizado, una victoria que devuelve la esperanza a una región asolada por la violencia. Para otros, sin embargo, es solo un episodio más en la interminable guerra contra el narcotráfico, un ciclo de violencia que parece no tener fin. La caída de un líder, argumentan, a menudo solo abre el camino para que otro ocupe su lugar, perpetuando el ciclo de violencia y corrupción.
El Gobierno de Sonora, por su parte, ha declarado el fin de "Los Deltas". Con la neutralización de su líder y la detención o eliminación de sus integrantes, la célula criminal ha quedado desmantelada. Sin embargo, la pregunta que queda en el aire es: ¿será este el verdadero fin o simplemente una pausa antes del surgimiento de un nuevo grupo, una nueva amenaza? El desierto, silencioso testigo de la historia, guarda la respuesta.
Las investigaciones en torno a la muerte de "El Delta 10" continúan. Las autoridades buscan esclarecer las circunstancias exactas del suceso y determinar la identidad de los responsables. Se espera que este proceso arroje luz sobre las redes de complicidad y las ramificaciones del grupo criminal, permitiendo desmantelar por completo la estructura que sostenía a "Los Deltas".
Mientras tanto, en el desierto sonorense, la vida sigue su curso. La sombra de la violencia aún se cierne sobre la región, pero la caída de "El Delta 10" representa un rayo de esperanza, una señal de que la justicia, aunque a veces lenta, finalmente llega. El desierto, testigo silencioso de la historia, seguirá guardando los secretos de esta tierra y las historias de aquellos que, como Eleazar Pulido Landeros, dejaron su huella en la arena.
Fuente: El Heraldo de México