23 de mayo de 2025 a las 09:20
Reconstruyendo Norteamérica: Diplomacia Cultural
La diplomacia cultural, ese fascinante territorio donde el arte, la cultura y las relaciones internacionales se entrelazan, se erige como una herramienta fundamental para comprender el complejo tapiz de la sociedad global. Más allá de los fríos protocolos y las rígidas estructuras estatales, emerge la necesidad de explorar las dinámicas interculturales desde una perspectiva crítica, una lente que nos permita descifrar las voces, las ideas y las experiencias de los verdaderos protagonistas del intercambio cultural: los ciudadanos, las comunidades, los artistas. En este contexto, la Academia de Verano NACDI 2025 se presenta como un faro de conocimiento, un espacio de encuentro y reflexión para aquellos que buscan comprender y transformar las relaciones internacionales a través del prisma cultural.
Lejos de las concepciones tradicionales, esta academia trinacional, tejida por la colaboración de prestigiosas universidades de México, Estados Unidos y Canadá, propone una inmersión profunda en el universo de la diplomacia cultural. Del 27 al 30 de mayo, la Universidad Iberoamericana, la Universidad Panamericana y la Universidad Autónoma Metropolitana abrirán sus puertas a un programa intensivo que combina conferencias magistrales, paneles de discusión y talleres prácticos, una experiencia enriquecedora que promete trascender la mera transmisión de conocimientos para impulsar la acción y la transformación.
El programa de la Academia NACDI 2025 se despliega como un abanico temático que abarca desde el poder suave y la marca país, hasta las diplomacias no estatales y la gestión global del arte, pasando por la comunicación internacional y la innovadora diplomacia queer. La música, con la presencia de la destacada compositora Gabriela Ortiz, se convierte en un lenguaje universal que conecta culturas. Asimismo, se explorarán las redes de cine indígena, el rock como fenómeno cultural en Norteamérica, la arquitectura como espacio diplomático, la gastrodiplomacia como herramienta de intercambio cultural y las prácticas diplomáticas de las comunidades originarias, una mirada poliédrica que enriquece la comprensión de la diplomacia cultural en todas sus manifestaciones.
Más allá de la teoría, la Academia NACDI 2025 se centra en el desarrollo de habilidades prácticas. A través de talleres especializados, los participantes se adentrarán en el diseño de campañas culturales, la gestión de crisis en el entorno digital, la elaboración de planes de diplomacia pública y la construcción de narrativas colaborativas, herramientas esenciales para navegar en el complejo escenario de las relaciones internacionales. La curaduría internacional, con su capacidad para tender puentes entre culturas, también ocupa un lugar destacado en el programa. Todo ello, bajo la guía de principios éticos como la reciprocidad, la cooperación y la descentralización del poder, valores fundamentales para construir un futuro más justo y equitativo.
Un selecto grupo de expertos internacionales y funcionarios, entre los que destacan Tania Gómez, Nicholas Cull, Guadalupe Moreno Toscano, Alfonso Zegbe, Julia Palacios, Sascha Priewe, Rhonda Zaharna, Francisco Zepeda, Amanda Rodríguez, María Montemayor, Alejandra Barajas, Anna Popkova, Francisco Moreno, Cristián Calónico y Sarah Smith, compartirán sus conocimientos y experiencias, enriqueciendo el debate y aportando una visión global al programa.
La Academia NACDI 2025 no es simplemente un curso; es una invitación a imaginar, a cuestionar, a construir un futuro donde la cultura se erige como puente entre las naciones. Es una oportunidad única para estudiantes, artistas, diplomáticos y gestores culturales de sumergirse en el fascinante mundo de la diplomacia cultural, un espacio donde la diversidad y el pensamiento crítico se convierten en las herramientas para construir un mundo más interconectado y comprensivo. Es una apuesta por el futuro, una inversión en el entendimiento mutuo y la construcción de un mundo mejor a través del diálogo intercultural.
Fuente: El Heraldo de México