23 de mayo de 2025 a las 09:10
Observa la Elección
La presencia de observadores, tanto nacionales como internacionales, en la elección judicial de 2025 marca un hito en la consolidación democrática de México. No se trata simplemente de una curiosidad estadística, sino de la continuación de una tradición de vigilancia ciudadana que se ha ido fortaleciendo a lo largo de las últimas décadas. Recordemos aquellos años, a finales de los noventa, cuando la sociedad civil, con valentía y determinación, se apostó en las casillas para garantizar la transparencia del voto. Ese fue el germen de lo que hoy vemos: una ciudadanía activa y participativa, comprometida con la construcción de un sistema electoral sólido y confiable.
La evolución del sistema electoral mexicano ha sido notable. Hemos incorporado elementos como el acceso equitativo a los medios de comunicación, el voto de nuestros compatriotas en el extranjero, la fiscalización rigurosa de los recursos y la paridad de género. Estos avances, que nos han colocado como referente a nivel mundial, no habrían sido posibles sin la labor incansable de las organizaciones de observación electoral. Ellas, con su experiencia y conocimiento técnico, han acompañado cada paso de esta transformación, ofreciendo recomendaciones valiosas y contribuyendo a la mejora continua de nuestros procesos.
Inicialmente, la observación se centraba en la cobertura de las casillas. Hoy, su alcance es mucho mayor. Abarca la totalidad del proceso, desde la selección de candidaturas hasta el conteo de los votos, pasando por la fiscalización de las campañas y el diseño de los materiales electorales. Esta mirada integral es fundamental para garantizar la integridad del proceso y la confianza de la ciudadanía en los resultados.
La elección judicial de 2025 presenta desafíos particulares. La novedad del proceso exige a las misiones de observación adaptar sus metodologías y herramientas. Por ejemplo, el análisis de la selección de candidaturas, que ahora pasa por comités especializados y no por los partidos políticos, requiere un enfoque distinto. Igualmente, la evaluación de las campañas, que se desarrollan cada vez más en el ámbito digital, demanda nuevas estrategias de monitoreo y análisis.
La observación electoral debe poner especial atención a la forma en que se utilizan las redes sociales en las campañas. Es crucial analizar el contenido de los mensajes, identificar posibles prácticas de desinformación y verificar que todos los candidatos tengan acceso equitativo a estas plataformas. Asimismo, es importante evaluar la efectividad de las boletas electorales, considerando la cantidad de cargos a elegir, y asegurar que su diseño permita a la ciudadanía expresar su voluntad de manera clara y sin confusiones.
La elección judicial es una prueba de fuego para nuestro sistema electoral. La mirada atenta de la ciudadanía, a través de la observación electoral, será crucial para garantizar la transparencia y la legitimidad del proceso. Es una oportunidad para fortalecer nuestra democracia y construir un futuro en el que el voto ciudadano sea la expresión genuina de la voluntad popular. La observación electoral, neutral e imparcial, es un activo invaluable para nuestra democracia. Su presencia nos da la certeza de que los comicios se llevan a cabo con apego a la ley y con respeto a los principios democráticos. Es, en definitiva, una garantía de que la voz del pueblo se escucha y se respeta. La participación ciudadana, en todas sus formas, es la piedra angular de un sistema democrático sólido y legítimo.
Fuente: El Heraldo de México