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23 de mayo de 2025 a las 12:25

México y Trump: Diálogo Reforzado

La tensión en el aire es palpable. Cada palabra pronunciada por la presidenta Sheinbaum, cada gesto del Secretario Ebrard, resuena con la importancia de las negociaciones en curso. Estados Unidos, nuestro vecino del norte, y México, unidos por una compleja relación comercial, se encuentran una vez más en la mesa de diálogo. El tema central: las remesas, el sustento de miles de familias mexicanas, ese flujo vital de dinero que cruza la frontera, llevando consigo esperanzas y sueños.

La propuesta de un impuesto del 3.5% a las remesas, aunque reducida del 5% inicial, sigue siendo una espada de Damocles sobre la economía de muchas familias. Imaginen, por un instante, la angustia de quienes dependen de esos recursos para alimentar a sus hijos, para pagar la escuela, para acceder a servicios médicos. Ese pequeño porcentaje, que para algunos podría parecer insignificante, representa para otros la diferencia entre la subsistencia y la precariedad.

La postura del gobierno mexicano es clara y contundente: rechazo total a este gravamen. No solo por el impacto económico directo, sino también por el precedente que sentaría. ¿Qué mensaje estaríamos enviando al mundo si aceptamos que se grave el esfuerzo de nuestros connacionales, que con su trabajo honesto contribuyen al desarrollo de ambos países?

La presidenta Sheinbaum, con la firmeza que la caracteriza, ha reiterado su compromiso de defender los intereses de México. El embajador Moctezuma Barragán, junto a un equipo de diplomáticos, trabaja incansablemente en Washington, buscando sensibilizar a los legisladores estadounidenses sobre las consecuencias de esta medida. La lucha no ha terminado. Cada llamada, cada reunión, cada declaración, es un paso más en la defensa de nuestros derechos.

Mientras tanto, la inversión extranjera directa (IED) en México alcanza cifras récord. Un dato alentador que demuestra la confianza que el mundo deposita en nuestro país. Nuevos polos de desarrollo económico surgen, generando empleos y oportunidades. Es una señal de que, a pesar de los desafíos, México sigue avanzando.

Sin embargo, la sombra del impuesto a las remesas persiste. Es una amenaza latente que nos obliga a redoblar esfuerzos. La unidad, el diálogo y la firmeza en la defensa de nuestros intereses son las herramientas que nos permitirán superar este obstáculo. El futuro de miles de familias mexicanas está en juego. No podemos permitir que el esfuerzo de nuestros paisanos sea castigado con un impuesto injusto e innecesario. La lucha continúa. Seguiremos informando.

Más allá de las cifras y las declaraciones oficiales, hay historias humanas que se entretejen en esta compleja trama. Familias que esperan con ansias la llegada de las remesas para poder pagar la renta, para comprar medicamentos, para enviar a sus hijos a la escuela. Emprendedores que dependen de ese flujo de capital para mantener a flote sus negocios, para generar empleos en sus comunidades. Estudiantes que sueñan con un futuro mejor gracias al apoyo de sus familiares en el extranjero.

Es importante comprender que las remesas no son simplemente una transferencia de dinero. Son una muestra tangible del amor, la solidaridad y el compromiso de nuestros paisanos con sus familias y con su país. Son el resultado del trabajo arduo y la perseverancia de quienes, a pesar de la distancia y las dificultades, siguen luchando por un futuro mejor.

El gobierno mexicano, consciente de la importancia de las remesas para la economía nacional, ha implementado diversas estrategias para facilitar su envío y recepción. Se han establecido acuerdos con instituciones financieras para reducir las comisiones y se han promovido programas de educación financiera para que las familias puedan aprovechar al máximo sus recursos.

La incertidumbre sobre el futuro del impuesto a las remesas genera preocupación en ambos lados de la frontera. Organizaciones civiles, líderes comunitarios y representantes de la sociedad civil se han unido para expresar su rechazo a esta medida. La presión social es cada vez mayor y la esperanza de que se logre un acuerdo justo y equitativo se mantiene viva.

Fuente: El Heraldo de México