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23 de mayo de 2025 a las 09:30

México exporta: ¿te unes al éxito?

México se ha consolidado como una potencia exportadora, alcanzando el décimo lugar a nivel mundial y superando los 610 mil millones de dólares en exportaciones. Un logro impresionante, sin duda, que nos coloca como el principal socio comercial de Estados Unidos, superando gigantes económicos como China y Canadá. Pero, ¿es oro todo lo que reluce? Un análisis más profundo revela una realidad preocupante: la concentración de este éxito en un puñado de empresas. Imaginen una pirámide: en la cima, menos de 500 grandes corporaciones acaparan más del 70% del valor exportado, mientras que en la base, miles de PyMEs luchan por sobrevivir, con apenas un 9% participando en el comercio internacional. Este desequilibrio no solo limita el potencial de crecimiento de México, sino que también genera una vulnerabilidad económica.

¿Qué pasaría si diversificáramos nuestras exportaciones? ¿Si empoderáramos a las miles de PyMEs que hoy permanecen al margen del comercio global? El panorama cambia radicalmente. Países como China, Alemania, Italia y Corea del Sur nos demuestran que una base exportadora amplia y diversificada es la clave para un crecimiento sostenido y una mayor resiliencia económica. En estas naciones, el porcentaje de PyMEs exportadoras oscila entre el 17% y el 68%, una diferencia abismal con nuestro 9%. ¿A qué se debe esta brecha? Las trabas son múltiples y bien conocidas: la maraña burocrática, la falta de acceso a financiamiento, la escasa capacitación en normas internacionales y los altos costos logísticos forman un muro infranqueable para muchas pequeñas y medianas empresas.

Es hora de derribar ese muro. Necesitamos una estrategia nacional que impulse la internacionalización de las PyMEs, que las acompañe en el proceso de adaptarse a las exigencias del mercado global. Simplificar los trámites regulatorios, crear ventanillas únicas de apoyo a la exportación, facilitar los procedimientos aduaneros, fomentar la asociatividad para la exportación indirecta, y brindar acceso a tecnología, capacitación y financiamiento especializado son pasos fundamentales. Imaginen el impacto que tendría en la economía nacional si lográramos que un porcentaje significativo de las PyMEs se sumara a la ola exportadora. No solo generaríamos miles de empleos formales y fortaleceríamos las cadenas productivas regionales, sino que también blindaríamos nuestra economía ante las fluctuaciones del mercado internacional.

La clave está en la colaboración. El gobierno, el sector privado y las instituciones académicas deben trabajar de la mano para crear un ecosistema favorable a la internacionalización de las PyMEs. Las grandes empresas, como tractoras de la economía, tienen un papel fundamental en este proceso: incorporar a proveedores nacionales en sus cadenas globales es una estrategia ganar-ganar que impulsa el crecimiento de todo el país. México tiene el potencial para convertirse en una potencia exportadora aún mayor, más incluyente y más diversificada. La oportunidad está ahí, solo necesitamos la visión y la voluntad para aprovecharla. Si hoy, con un 9% de PyMEs exportando, ocupamos el décimo lugar a nivel mundial, ¿qué posición alcanzaríamos si ese porcentaje se duplicara o triplicara? El futuro de la economía mexicana depende de nuestra capacidad para democratizar el acceso al comercio internacional. Es hora de pensar en grande, de "imaginar cosas chingonas", como diría un campeón.

Fuente: El Heraldo de México