23 de mayo de 2025 a las 22:50
Adiós a la voz de La Chomba
La noticia golpeó como un silencio inesperado en medio de una canción vibrante. Un silencio que se prolonga y que deja un vacío imposible de llenar. Alejandro Olivares, el corazón palpitante de La Chomba, el hombre que soplaba vida a la música de barrio, ya no está. "Hoy el hombre orquesta decidió apagar el micrófono", una frase que retumba en los oídos de quienes lo conocieron, de quienes vibraron con su música y de quienes lo admiraban como un referente de la escena musical independiente.
Originario de Ciudad Nezahualcóyotl, un crisol de culturas y sonidos en el Estado de México, Olivares no solo hacía música, la vivía. Desde sus inicios, La Chomba fue mucho más que una banda; fue un proyecto de vida, un reflejo de las calles, de las historias cotidianas, de la lucha y la alegría que se entrelazan en la vida de barrio. Con una mezcla única de ritmos que iban desde la cumbia y el ska hasta el rock y el reggae, Olivares construyó un universo sonoro propio, una identidad que resonó profundamente en la juventud nezahualcoyotlense y se expandió a otros rincones del país.
Su creatividad desbordante lo llevó a ser un verdadero "hombre orquesta". No solo era la voz principal de La Chomba, sino también el compositor, el arreglista y el director musical. Un artista integral que cargaba con la pasión y la energía necesarias para impulsar a la banda desde sus humildes comienzos hasta la consolidación de un proyecto reconocido y querido por muchos. Alejandro Olivares era el motor, el alma, la esencia misma de La Chomba.
Su partida deja un hueco inmenso en la escena musical, pero también un legado imborrable. Su música, llena de autenticidad y compromiso social, seguirá resonando en las calles, en las fiestas, en los corazones de quienes encontraron en sus canciones un reflejo de sus propias vidas. La Chomba, sin su líder, enfrenta un futuro incierto, pero la semilla que sembró Olivares seguirá germinando en las nuevas generaciones de músicos que buscan expresar la realidad de su entorno a través del arte.
El recuerdo de Alejandro Olivares no se apagará con el silencio del micrófono. Su música, su pasión y su entrega a la "música de barrio" se mantendrán vivos en la memoria colectiva. Hoy, más que nunca, es importante valorar el aporte de artistas como él, que con su talento y su compromiso, enriquecen la cultura y transforman la realidad. Descanse en paz, el hombre orquesta que nos enseñó a escuchar la música del barrio con el corazón. Su legado musical seguirá inspirando a las futuras generaciones y su recuerdo resonará en cada nota, en cada canción, en cada rincón donde su música haya llegado. La Chomba, aunque herida, seguirá llevando su mensaje y su ritmo, como un homenaje al hombre que les dio vida y que ahora, desde el silencio, los acompaña en cada acorde.
Fuente: El Heraldo de México