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23 de mayo de 2025 a las 01:35

Telegram: ¿Censura o Justicia?

La sombra de la pedocriminalidad se extiende sobre Francia, dejando al descubierto una red siniestra que operaba en las entrañas de la aparentemente inocua aplicación Telegram. Cincuenta y cinco hombres, provenientes de diversos estratos sociales, han sido arrancados de la supuesta normalidad de sus vidas, acusados de alimentar y propagar el horror de la explotación infantil. La Oficina Central para la Protección de Menores (Ofmin), tras diez meses de una investigación minuciosa y sigilosa, ha desmantelado esta red de depravación, ejecutando detenciones en 42 departamentos a lo largo y ancho del país.

Desde el lunes 19 hasta el jueves 22 de mayo, la justicia francesa ha cerrado el cerco sobre estos individuos, cuyos perfiles heterogéneos ponen de manifiesto la transversalidad de este aberrante delito. Un sacerdote, un profesor de música, un abuelo, un conductor de ambulancia, padres de familia, hombres solteros, con o sin antecedentes penales: todos unidos por un nexo común, la insaciable sed de imágenes que vulneran la inocencia de los más pequeños. Se les acusa, como mínimo, de tenencia, difusión o consulta habitual de material pornográfico, centrado, escalofriantemente, en menores de 10 años o incluso menos. Cuarenta y dos fiscalías locales se han involucrado en este complejo caso, lo que da una idea de la magnitud del problema y la determinación de las autoridades por llevar a los responsables ante la justicia. Algunos de los detenidos enfrentan cargos aún más graves, lo que sugiere la existencia de actos que van más allá del consumo pasivo de estas imágenes deleznables.

Quentin Bevam, jefe del operativo de la Ofmin, ha revelado que estos individuos no actuaban de forma aislada, sino que estaban interconectados a través de clanes privados dentro de Telegram. Una verdadera telaraña digital tejida para compartir su perversión y evadir, al menos temporalmente, la vigilancia de las autoridades. Aún más inquietante es la revelación de Bevam sobre las conexiones de esta red con pedófilos considerados de "extrema peligrosidad", quienes ya se encuentran tras las rejas desde el verano pasado.

En medio de este escándalo, la figura de Pavel Durov, fundador de Telegram, emerge envuelta en una polémica de tintes geopolíticos. Durov ha denunciado públicamente a Nicolas Lerner, jefe de la DGSE francesa (Dirección General de la Seguridad Exterior), acusándolo de solicitar la censura de voces conservadoras en Rumania antes de las elecciones. Según Durov, la supuesta preocupación de los servicios secretos franceses por combatir el terrorismo y la pornografía infantil no era más que una cortina de humo para interferir en los asuntos internos de otros países. La respuesta de Rusia no se ha hecho esperar, minimizando las acusaciones de Durov y señalando la supuesta injerencia habitual de países europeos como Francia, Reino Unido y Alemania.

Mientras tanto, los servicios secretos franceses han negado categóricamente las declaraciones de Durov. En Rumania, la segunda vuelta electoral, marcada por la tensión y la sombra de la presunta injerencia rusa, ha culminado con la victoria del candidato proeuropeo Nicusor Dan sobre George Simion, un admirador de Donald Trump. La extrema derecha, a pesar de haber liderado las primeras dos rondas, ha visto finalmente truncadas sus aspiraciones.

Este caso pone de relieve la compleja intersección entre la delincuencia digital, la geopolítica y la lucha por el poder. La investigación sobre la red de pedocriminalidad en Francia continúa, y se espera que arroje más luz sobre las ramificaciones de este oscuro episodio y permita llevar ante la justicia a todos los responsables. La protección de los menores debe ser una prioridad absoluta, y la cooperación internacional es esencial para combatir este flagelo que se esconde en los rincones más oscuros de internet.

Fuente: El Heraldo de México