22 de mayo de 2025 a las 19:00
García Luna y esposa, ¡deben pagar millones!
La sombra de la corrupción se extiende larga y oscura, y hoy, más que nunca, se cierne sobre el nombre de Genaro García Luna. Un fallo judicial estremecedor, emanado de una corte en Florida, Estados Unidos, ha ordenado a García Luna y a su esposa, Cristina Pereyra, a pagar la exorbitante suma de más de 2 mil 500 millones de dólares. Una cifra que aturde, que representa la magnitud del presunto desfalco perpetrado contra el erario mexicano.
Esta sentencia, lejos de ser un punto final, se presenta como un nuevo capítulo en la intrincada saga de corrupción que ha envuelto al exsecretario de Seguridad Pública. Recordemos que García Luna, otrora figura clave en la lucha contra el narcotráfico, hoy se encuentra tras las rejas, condenado por narcotráfico en Estados Unidos. Y ahora, esta nueva sentencia civil lo golpea con la fuerza de un mazo, exponiendo la red de complicidades y el descarado saqueo que presuntamente orquestó durante años.
La Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) de México, incansable en su búsqueda de justicia, fue quien entabló la demanda civil en septiembre de 2021. Con meticulosidad y determinación, la UIF ha desentrañado las artimañas que García Luna y su círculo cercano habrían utilizado para desviar fondos públicos. Sobornos, licitaciones amañadas, contratos inflados… las acusaciones pintan un panorama desolador de corrupción sistémica.
Imaginen la magnitud del daño: 2 mil 500 millones de dólares. Recursos que debieron destinarse a hospitales, escuelas, infraestructura, al bienestar del pueblo mexicano, terminaron engrosando las cuentas personales de unos cuantos. Un golpe directo al corazón de México, una traición a la confianza depositada en quienes juraron servir al país.
La estrategia de García Luna, según las autoridades, era tan compleja como audaz. Tras obtener el dinero a través de contratos fraudulentos, lo transfería al condado de Miami-Dade, Florida, un paraíso fiscal donde el dinero podía ocultarse con mayor facilidad. Una operación meticulosamente planificada para borrar el rastro del dinero y disfrutar de los frutos de la corrupción impunemente.
Pero la justicia, aunque a veces lenta, no olvida. Este fallo judicial es un recordatorio de que la impunidad no es eterna, de que tarde o temprano las acciones tienen consecuencias. La sentencia contra García Luna y su esposa es un triunfo para la UIF, un triunfo para México, un triunfo para la lucha contra la corrupción.
Sin embargo, la batalla no termina aquí. Recuperar los fondos desviados será un proceso largo y complejo. Pero la UIF ha demostrado que no se rendirá, que seguirá persiguiendo cada peso robado al pueblo mexicano. Este caso sienta un precedente importante, un mensaje claro para quienes se sientan tentados a abusar del poder: la justicia, aunque tarde, llega. Y cuando llega, lo hace con la fuerza de un tsunami, arrasando con todo a su paso. La historia de Genaro García Luna es una advertencia, un espejo donde se refleja la oscura cara de la corrupción. Un espejo que debemos mirar con atención para aprender de los errores del pasado y construir un futuro más justo y transparente para todos.
Fuente: El Heraldo de México