22 de mayo de 2025 a las 19:25
CNTE: ¿62 millones en pérdidas?
La sombra de la incertidumbre se cierne sobre la Ciudad de México. Las movilizaciones de la CNTE, un tema recurrente en el panorama nacional, vuelven a resonar en el corazón económico del país, dejando una estela de pérdidas que asciende ya a la alarmante cifra de 62 millones de pesos, según lo declarado por Vicente Gutiérrez Camposeco, Presidente de la Canaco CDMX. Una cifra fría, que solo representa la punta del iceberg, el rostro visible de un problema mucho más profundo.
Más allá de los números, de las frías estadísticas, se esconde el verdadero costo de estas protestas. Un costo que no se puede cuantificar, que no se refleja en los balances contables, pero que impacta directamente en la vida de los capitalinos. El tiempo perdido en el tráfico, las urgencias médicas retrasadas, la angustia de no poder llegar a tiempo a un destino importante… Son las caras invisibles de un conflicto que, una vez más, paraliza a la ciudad. ¿Cómo ponerle precio a la tranquilidad perdida, a la incertidumbre que se respira en el aire?
Gutiérrez Camposeco, con la preocupación reflejada en sus palabras, describe una ciudad estrangulada, víctima de una estrategia de presión que se repite año tras año. La movilización y la negociación, dos caras de la misma moneda, un ciclo que parece no tener fin. “Fastidiar a los capitalinos para que presionen al gobierno”, esa es la táctica, según el Presidente de la Canaco. Una táctica que, a su juicio, no solo es injusta, sino también ineficaz. ¿Qué buscan realmente? ¿Son sus demandas viables? Las preguntas flotan en el aire, sin respuesta clara, mientras los niños, en sus comunidades, siguen sin clases.
La preocupación del sector empresarial es palpable. La informalidad, la delincuencia y la extorsión, son los fantasmas que acechan en la sombra, alimentados por la inestabilidad y la falta de soluciones. Se han iniciado conversaciones con la Secretaría de Economía y con funcionarios de alto nivel, en busca de una estrategia que proteja a la ciudad y al país de las consecuencias negativas de estas movilizaciones. La búsqueda de una solución se convierte en una carrera contra el tiempo, una lucha por preservar la estabilidad económica y social.
El futuro se presenta incierto. La sombra de las protestas se alarga, amenazando con profundizar la crisis. ¿Se logrará un acuerdo? ¿Se encontrará un camino que permita conciliar el derecho a la manifestación con el derecho de los ciudadanos a vivir en paz? Solo el tiempo lo dirá. Mientras tanto, la Ciudad de México, con el aliento contenido, espera una respuesta. Una respuesta que no solo alivie el impacto económico, sino que también devuelva la tranquilidad a sus calles. Una respuesta que, por encima de todo, priorice el bienestar de sus habitantes.
Fuente: El Heraldo de México