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22 de mayo de 2025 a las 18:30

¡Chilaquiles: Del antojo al peligro!

Despertar con el aroma a chilaquiles recién hechos, ese crujir seductor de los totopos bañados en salsa, la promesa de un festín matutino… ¿A quién no le tienta? La torta de chilaquiles, ese monumento a la gastronomía mexicana, es sin duda un deleite para el paladar, una tradición que nos abraza desde la primera mordida. Pero, ¿a qué precio? Si bien el sabor nos conquista, la cruda realidad nutricional nos invita a la reflexión.

Imaginemos una porción generosa, rebosante de salsa roja, queso derretido, crema ácida, quizás hasta coronada con una milanesa crujiente. Una oda al sabor, sí, pero también un bombardeo calórico que oscila entre las 600 y 900 calorías, e incluso más. Para muchos, esto representa más de la mitad de la ingesta calórica diaria recomendada… ¡y apenas estamos comenzando el día!

Analicemos el desglose nutricional: el pan blanco, los totopos fritos, la salsa, la crema, el queso… Una combinación que dispara la carga glicémica, provocando picos de azúcar en la sangre que, con el tiempo, pueden aumentar el riesgo de enfermedades como la diabetes tipo 2 y problemas cardiovasculares. El alto contenido de grasas saturadas y sodio también contribuye a este panorama poco alentador.

El consumo frecuente de este tipo de desayuno puede tener consecuencias significativas para nuestra salud. Desde el aumento de peso y la acumulación de grasa abdominal, hasta un mayor riesgo de desarrollar enfermedades crónicas, la torta de chilaquiles, consumida en exceso, puede convertirse en un enemigo silencioso. La sensación de pesadez, la falta de energía y la dificultad para concentrarse son también señales de alerta que no debemos ignorar.

Pero, ¿significa esto que debemos renunciar para siempre a este placer culposo? ¡No necesariamente! La clave, como en la mayoría de los aspectos de la vida, está en el equilibrio. Los nutriólogos coinciden en que el consumo ocasional de la torta de chilaquiles, dentro de un plan alimenticio balanceado y acompañado de actividad física regular, no representa un riesgo significativo para la salud.

La moderación es la palabra mágica. Disfrutar de una torta de chilaquiles de vez en cuando, como un premio, una celebración, un homenaje a nuestras raíces culinarias, es perfectamente compatible con un estilo de vida saludable. La clave está en compensar esta indulgencia con elecciones nutritivas a lo largo del día y con una rutina de ejercicio que nos ayude a mantenernos en forma.

Así que, la próxima vez que te encuentres frente a una tentadora torta de chilaquiles, recuerda: el placer no tiene por qué estar reñido con la salud. Disfrútala con consciencia, saboreando cada bocado, y compensa su aporte calórico con una dieta equilibrada y ejercicio regular. De esta manera, podrás seguir disfrutando de este icono de la gastronomía mexicana sin sacrificar tu bienestar. Y recuerda, ¡la variedad es la clave de una alimentación saludable! Explora otras opciones de desayuno igualmente deliciosas y nutritivas para mantener una dieta balanceada y disfrutar de una vida plena y saludable.

Fuente: El Heraldo de México