22 de mayo de 2025 a las 04:55
Caos en Hidalgo: Pasajero ebrio causa revuelo en Línea 3
La escena se repite con una frecuencia preocupante: la tensión palpable en el andén, los murmullos nerviosos de los pasajeros, la llegada de los uniformados. Un nuevo incidente en el Metro, esta vez en la Línea 3, estación Hidalgo, revive el debate sobre la delgada línea que separa la seguridad de los usuarios del posible abuso de autoridad. Un pasajero retirado del vagón por presunta ebriedad, la versión oficial contra la narrativa ciudadana, y la omnipresente sombra de las redes sociales amplificando las discrepancias. ¿Qué sucedió realmente en la tarde del 21 de mayo?
La versión de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) es clara: el hombre, en estado de ebriedad, molestaba a los demás pasajeros. Ante la negativa a descender del tren, los policías de la PBI, siguiendo los protocolos, lo retiraron de la estación. Una historia que, a simple vista, parece justificar la intervención policial. Sin embargo, la versión que circula en redes sociales, a través de cuentas como @viral_metro2, pinta un escenario diferente: el pasajero habría sido retirado por reclamar a un policía que se dirigió a su madre de forma grosera. Dos realidades paralelas que chocan en el espacio digital, generando una ola de opiniones encontradas.
La incertidumbre se alimenta de los testimonios contradictorios. Mientras algunos usuarios, como @avelardo2012, confirman la versión oficial de la ebriedad, otros, como @darth_divano, recuerdan el incidente de Tacubaya en 2024, planteando la interrogante: ¿se justifica la intervención policial incluso ante la sospecha de un peligro potencial, como la presencia de una persona ebria en un espacio cerrado y concurrido como el Metro? La memoria colectiva, marcada por tragedias pasadas, influye inevitablemente en la percepción del presente.
El STC, por su parte, respaldó la versión de la ebriedad, pero prometió revisar la actuación de los uniformados. Una medida que busca calmar las aguas, pero que también deja entrever la posibilidad de que algo no haya salido del todo bien. La exhortación a no compartir información falsa deja un sabor amargo: ¿es una forma de controlar la narrativa o una genuina preocupación por la desinformación?
Más allá de la verdad puntual de este incidente, el caso de la Línea 3 nos obliga a reflexionar sobre la compleja realidad del Metro. Un espacio donde convergen millones de historias, donde la seguridad y el respeto deben ser la norma, pero donde también se juega la delicada balanza entre la autoridad y la libertad individual. ¿Cómo garantizar la seguridad de todos sin caer en excesos? ¿Cómo discernir entre una intervención justificada y un abuso de poder? ¿Cómo evitar que las redes sociales se conviertan en un tribunal donde la verdad se diluye entre la indignación y la especulación?
El Reglamento del STC y la Ley de Movilidad del Distrito Federal establecen claramente las normas: no se puede ingresar ni permanecer en estado de ebriedad si se altera el orden o se pone en riesgo la seguridad. Pero la aplicación de estas normas, en la práctica, no siempre es sencilla. La interpretación de lo que constituye una "alteración del orden" o un "riesgo para la seguridad" puede ser subjetiva, y es ahí donde reside la complejidad.
Este incidente, como tantos otros que se repiten día a día en el corazón de la Ciudad de México, nos recuerda la importancia de la transparencia y la rendición de cuentas. La revisión de la actuación policial, la difusión de los protocolos, y la escucha atenta de las voces ciudadanas son fundamentales para construir un Metro más seguro y justo para todos.
Fuente: El Heraldo de México