22 de mayo de 2025 a las 06:25
Anciano ataca con gas pimienta en asilo
La historia de Donald Burgess, un hombre de 92 años con una pierna amputada, continúa resonando en los tribunales y la opinión pública, a pesar de que los hechos ocurrieron en 2022. La imagen de este anciano en silla de ruedas, rociado con gas pimienta y sometido con una pistola eléctrica, ha generado indignación y ha puesto bajo escrutinio la actuación de los agentes de policía Stephen Smith y Rachel Comotto. El juicio, que se desarrolla en mayo de 2025, ha sacado a la luz detalles perturbadores del incidente. La defensa de los agentes argumenta que su objetivo era desarmar a Burgess "lo más rápido y seguro posible", justificando el uso de la fuerza ante la supuesta amenaza que representaba el anciano, quien, según informes, portaba un cuchillo y había amenazado al dueño del asilo Park Beck en St Leonards-on-Sea. Sin embargo, las imágenes de la cámara corporal de los agentes, recientemente liberadas, pintan un cuadro diferente, alimentando la controversia y el debate sobre si la fuerza empleada fue proporcional y necesaria.
La frialdad con la que los acusados, Smith y Comotto, han enfrentado los cargos, incluso riéndose de las acusaciones de uso excesivo de la fuerza y abuso de un rociador de gas pimienta, ha añadido leña al fuego de la indignación pública. Muchos se preguntan cómo es posible que un hombre nonagenario, en silla de ruedas y con una sola pierna, pudiera representar una amenaza tal que justificara semejante despliegue de fuerza. ¿Se agotaron todas las opciones de desescalada antes de recurrir al gas pimienta y a la pistola eléctrica? ¿Existió una evaluación adecuada de la situación y la vulnerabilidad del Sr. Burgess? Estas son preguntas que el jurado deberá considerar al momento de emitir su veredicto.
El caso Burgess trasciende el ámbito policial y abre un debate más amplio sobre el trato a las personas mayores, especialmente aquellas con discapacidades y en situación de vulnerabilidad. ¿Están las fuerzas del orden adecuadamente capacitadas para interactuar con este segmento de la población? ¿Existen protocolos específicos que garanticen su seguridad y bienestar durante las intervenciones policiales? La tragedia de Donald Burgess, quien contrajo COVID-19 durante su hospitalización tras el incidente y falleció 22 días después, añade una capa adicional de complejidad al caso, si bien los agentes no están acusados de ser responsables de su muerte. Su historia se convierte en un recordatorio de la importancia de la empatía, la proporcionalidad y el respeto en el ejercicio de la autoridad, especialmente cuando se trata de personas mayores.
La liberación paulatina de las pruebas durante el juicio mantiene en vilo a la opinión pública, que espera con ansias el veredicto final. El caso de Donald Burgess se ha convertido en un símbolo de la lucha contra el abuso de poder y un llamado a la reflexión sobre la necesidad de protocolos más humanos y efectivos en la interacción policial con las personas mayores y vulnerables. El resultado del juicio sentará un precedente importante y podría tener implicaciones significativas en la formación y las prácticas de las fuerzas del orden en el futuro.
Fuente: El Heraldo de México