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21 de mayo de 2025 a las 21:05

Otis: ¿La peor tormenta del 2025?

La sombra de Otis aún se cierne pesada sobre las costas del Pacífico, un recordatorio brutal de la fuerza implacable de la naturaleza. Mientras aún se evalúan los daños y se reconstruyen vidas, la pregunta que resuena en la mente de todos es: ¿qué nos depara el futuro? Un reciente estudio de la Universidad de Reading, en Reino Unido, arroja luz, aunque no precisamente tranquilizadora, sobre esta inquietud. Los científicos predicen un aumento significativo en la actividad de huracanes en los próximos cinco años. No se trata de un pronóstico del tiempo para la semana que viene, sino de una proyección decadal, una mirada a las tendencias que marcarán la próxima década.

La Dra. Christian Domínguez Sarmiento, investigadora del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la UNAM, nos ayuda a entender el alcance de este estudio. A diferencia de los pronósticos estacionales, que abarcan unos pocos meses, este análisis decadal nos permite vislumbrar los patrones climáticos a largo plazo. Y lo que vislumbra es un aumento en la actividad ciclónica, impulsado por oscilaciones oceánicas y atmosféricas que se desarrollan a lo largo de décadas.

Es importante comprender que un aumento en la actividad no implica necesariamente una sucesión de huracanes devastadores como Otis. No se trata de duplicar el número de tormentas, sino de observar una tendencia general al alza. Algunos años serán más activos que otros, pero la clave está en la tendencia global a lo largo del periodo analizado.

Sin embargo, la Dra. Domínguez Sarmiento nos advierte que no podemos descartar la posibilidad de que eventos como Otis se repitan en los próximos años. El recuerdo de Patricia, en 2015, aún está fresco en la memoria colectiva. Solo ocho años separan a estos dos gigantes meteorológicos, un lapso de tiempo que nos invita a la reflexión.

La pregunta no es si habrá más huracanes, sino cómo nos prepararemos para enfrentarlos. La investigación científica, como la realizada por la Universidad de Reading, es fundamental para anticiparnos a estos fenómenos y desarrollar estrategias de mitigación. La información es nuestra mejor aliada en la lucha contra la furia de la naturaleza. Debemos fortalecer nuestros sistemas de alerta temprana, mejorar la infraestructura costera y, sobre todo, educar a la población sobre cómo actuar ante la amenaza de un huracán.

La preparación no solo salva vidas, sino que también reduce el impacto económico y social de estos desastres. Invertir en prevención es invertir en un futuro más seguro. El cambio climático es una realidad y sus consecuencias son cada vez más evidentes. La creciente intensidad y frecuencia de los huracanes es una de ellas. No podemos ignorar las señales. Debemos actuar ahora para proteger a nuestras comunidades y construir un futuro resiliente ante los desafíos climáticos. La ciencia nos ha dado la advertencia, ahora nos toca a nosotros tomar las riendas.

Fuente: El Heraldo de México