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22 de mayo de 2025 a las 02:45

Nayarit por una Vejez Digna

En un mundo que avanza a pasos agigantados, a menudo olvidamos a quienes construyeron los cimientos de nuestra sociedad: nuestros adultos mayores. Uno de cada ocho individuos en el planeta ha superado las seis décadas de vida, una cifra que nos invita a reflexionar sobre la atención y el respeto que les brindamos. Lamentablemente, la realidad nos muestra un panorama preocupante: el abandono y la vulneración de sus derechos son una constante.

Ante esta alarmante situación, surge una luz de esperanza: la iniciativa para la creación del Instituto de Vejez Digna, impulsada por la diputada local Paola Vargas Arciniega. Esta propuesta legislativa no solo busca el reconocimiento de los derechos de los adultos mayores, sino que pretende erradicar la discriminación y el desconocimiento que los rodea. "Creemos que hay un abandono en el tema de los derechos, y un desconocimiento y queremos fortalecerlo", declara la diputada, poniendo el dedo en la llaga de una problemática social que nos afecta a todos.

El Instituto de Vejez Digna se convertiría en un baluarte para la defensa de este sector de la población. Su función principal sería la difusión y vigilancia del cumplimiento de los derechos de los adultos mayores, tanto por parte de las familias como de las instituciones. Porque la protección debe ser integral, y debe comenzar en el núcleo familiar, donde, paradójicamente, a menudo se gesta el abandono y la discriminación. “Se sabe que dentro de la vivienda hay un abandono”, afirma Vargas Arciniega, denunciando la triste realidad de muchos adultos mayores que son relegados e invisibilizados en sus propios hogares.

Esta iniciativa va más allá de la simple protección legal. Busca la reintegración del adulto mayor a la sociedad, combatiendo la estigmatización y la discriminación. Se propone la creación de espacios accesibles, tanto físicos como laborales, para que puedan seguir participando activamente en la vida comunitaria. Porque la vejez no es sinónimo de incapacidad, sino de experiencia y sabiduría acumulada.

La diputada Vargas Arciniega reconoce la importancia de la gradualidad en la aplicación de esta ley, respetando las instituciones y presupuestos existentes. Se plantea la creación de comités que acompañen y garanticen su cumplimiento, asegurando así una transición efectiva y sostenible.

El camino hacia una vejez digna es un desafío que nos compete a todos. Implica un cambio de mentalidad, un reconocimiento de la invaluable aportación de nuestros adultos mayores y una apuesta decidida por su bienestar. No se trata solo de garantizarles supervivencia, sino de brindarles las herramientas para que vivan con plenitud, respeto y autonomía. Una vejez digna es un derecho, no un privilegio. Es el reflejo de una sociedad justa e inclusiva que valora y protege a todos sus miembros, sin importar su edad. El futuro de una sociedad se mide por cómo trata a sus mayores, y la creación del Instituto de Vejez Digna es un paso firme en la dirección correcta. Es una apuesta por un futuro donde la experiencia y la sabiduría sean valoradas, y donde la vejez sea sinónimo de dignidad y plenitud.

Fuente: El Heraldo de México