22 de mayo de 2025 a las 02:05
Intercambia y Ahorra en Pátzcuaro
El ancestral latido del trueque resuena con fuerza en el corazón de Michoacán, latiendo al ritmo del nuevo mercado de Pátzcuaro. Inaugurado el pasado 9 de abril, este imponente espacio no es solo un punto de encuentro para el comercio, sino un santuario que preserva una tradición milenaria, un legado que se transmite de generación en generación. Imaginen el escenario: el sol despunta sobre el lago de Pátzcuaro, pintando el cielo con tonos rosados y dorados, mientras las canoas arriban cargadas con los tesoros de la tierra. Desde las seis de la mañana, el murmullo de las voces se entrelaza con el aroma del pescado fresco, las flores de vibrantes colores y las hierbas aromáticas, creando una sinfonía sensorial que despierta la vida en el nuevo mercado.
Las mujeres purépecha, guardianas de este ancestral conocimiento, se despliegan con la sabiduría heredada de sus ancestros. Con manos hábiles y expertas, ofrecen sus productos: flores que parecen capturar la luz del amanecer, plantas ornamentales que embellecerán los hogares y semillas de maíz, promesa de futuras cosechas. No se trata de una simple transacción comercial, sino de un ritual de intercambio, un diálogo silencioso donde se valora la riqueza de la tierra y el trabajo de las manos que la cultivan.
El trueque, esa danza ancestral donde el dinero no tiene cabida, florece en la Plaza Volador, un espacio sagrado coronado por la réplica de un chac mool, testigo silencioso de la historia. Martes y viernes, la plaza se transforma en un escenario vibrante donde se celebra la tradición. Los productos se exhiben con orgullo, cada uno con su historia y su valor intrínseco. Se calcula, se negocia, se intercambia, no con la frialdad de los números, sino con la calidez del acuerdo mutuo, del respeto y la confianza que se construye entre las comunidades.
Este mercado, fruto de una inversión de 300 millones de pesos por parte del Gobierno de Michoacán, es mucho más que un edificio moderno y funcional con sus tres plantas y más de 700 locales. Es un homenaje a las raíces, un reconocimiento al valor de las tradiciones y un impulso para la economía local. Es un espacio digno para los comerciantes, quienes ahora cuentan con las instalaciones adecuadas para desarrollar su actividad hasta las once de la mañana, hora en que el mercado, tras el bullicio de la mañana, recupera la calma a la espera del próximo encuentro.
Desde Pátzcuaro, Erongarícuaro, Tzintzuntzan y Quiroga, los habitantes de las comunidades ribereñas convergen en este punto de encuentro, tejido por los hilos invisibles de la tradición. Artesanías que narran historias, alimentos que nutren el cuerpo y el alma, mercancías que satisfacen las necesidades… todo encuentra su lugar en este crisol de colores, sabores y aromas. El nuevo mercado de Pátzcuaro, un faro que ilumina la riqueza cultural de Michoacán y un testimonio vivo de la fuerza del trueque, una tradición que se resiste al olvido y se renueva con cada intercambio.
Fuente: El Heraldo de México