21 de mayo de 2025 a las 09:20
Domina la empresa familiar
La encrucijada de las empresas familiares mexicanas revela una paradoja inquietante: un presente próspero que oculta una peligrosa fragilidad futura. Mientras las cifras financieras muestran un crecimiento envidiable, con ventas disparadas un 78% y un patrimonio incrementado en un 74% en los últimos tres años, la realidad subyacente es mucho más compleja. El éxito actual, construido a menudo con el esfuerzo y la visión de una generación fundadora, se ve amenazado por la falta de planificación y la ausencia de una visión a largo plazo. No se trata simplemente de números, sino de legados, de historias familiares entrelazadas con el tejido empresarial del país.
Imaginemos por un momento el rostro de esos emprendedores que, con sudor y sacrificio, levantaron sus negocios desde cero. ¿Cómo se sentirían al ver que su obra, su sueño, se desvanece por la falta de previsión? La respuesta es evidente: desolación, frustración, una profunda tristeza al contemplar cómo su legado se desmorona. El 90% de los negocios en México son familiares, representan el alma del emprendimiento nacional, la fuerza que impulsa la economía local y genera millones de empleos. Si estas empresas no logran transitar hacia una gestión profesionalizada, si no se implementan estructuras sólidas y una planificación estratégica de la sucesión, el impacto en la economía del país podría ser devastador.
La profesionalización no es un lujo, es una necesidad imperante. No se trata de deshonrar el pasado, sino de construir un futuro sólido sobre los cimientos que con tanto esfuerzo se han labrado. La institucionalización, la creación de órganos de gobierno, la definición de roles claros y la resolución de conflictos internos son pasos esenciales para garantizar la continuidad y el crecimiento sostenible. El reto de la sucesión generacional no debe tomarse a la ligera. Es crucial preparar a las nuevas generaciones, dotarlas de las herramientas y conocimientos necesarios para liderar con éxito en un entorno cada vez más competitivo. No se trata simplemente de heredar un negocio, sino de heredar una responsabilidad, un compromiso con el futuro.
En cuanto al Tren Suburbano que conectará Buenavista con el AIFA, la promesa de una inauguración en julio se percibe más como un deseo que como una realidad tangible. La opacidad que rodea al proyecto genera desconfianza. ¿En qué se basa la afirmación de la jefa de gobierno? ¿Se han considerado los retrasos, los obstáculos técnicos y las protestas de los vecinos de Tultepec? Una inauguración precipitada, sin el respaldo de un sólido análisis técnico, podría resultar contraproducente, poniendo en riesgo la seguridad de los usuarios y la credibilidad del proyecto. La transparencia es fundamental. La ciudadanía merece información clara y precisa sobre el avance de la obra, los desafíos que se enfrentan y las medidas que se están tomando para garantizar su culminación exitosa. El transporte público es un servicio esencial para la movilidad de miles de personas. Jugar con las expectativas y prometer fechas sin fundamento no solo es irresponsable, sino que erosiona la confianza en las instituciones. Es imperativo priorizar la seguridad y la eficiencia por encima de cualquier interés político o mediático. La verdadera prueba de éxito no reside en la inauguración, sino en la operación eficiente y segura del sistema, en su capacidad para conectar a las personas con sus destinos de manera confiable y puntual.
Fuente: El Heraldo de México