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21 de mayo de 2025 a las 23:55

Desbloquea el Ganado: Exporta a EE.UU.

La incertidumbre se cierne sobre el sector ganadero mexicano. La sombra del gusano barrenador ha provocado el cierre de la frontera estadounidense a las importaciones de ganado, un duro golpe para la industria que ha visto sus exportaciones desplomarse en un alarmante 70%. De un flujo constante de seis mil becerros mensuales, apenas se alcanzan las 20 mil cabezas exportadas desde septiembre del año pasado hasta la fecha. Un panorama desolador que ha puesto en jaque la economía de miles de familias que dependen de esta actividad.

Ante esta situación crítica, la Confederación Nacional Ganadera ha lanzado una propuesta audaz: la regionalización del país. Dividir el territorio en zonas afectadas, zonas de amortiguamiento y zonas libres del gusano barrenador. Una estrategia que busca demostrar al Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) que no todo el ganado mexicano representa un riesgo. Que existen regiones, como los estados de Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, donde los becerros pueden ser exportados con total seguridad, cumpliendo con los protocolos de doble revisión e inspección sanitaria.

La propuesta, actualmente bajo análisis del USDA y la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural (SADER), representa una luz de esperanza para el sector. Se espera que, de ser aprobada, se logre reactivar el flujo de exportaciones, alcanzando entre 40 mil y 50 mil animales mensuales a partir de agosto. Una cifra que, si bien no iguala las cifras previas al cierre, representaría un respiro vital para la industria.

José Guerrero Gamboa, presidente de la Unión Ganadera Regional de Tamaulipas, ha sido uno de los principales impulsores de esta iniciativa. Consciente del impacto devastador que el cierre fronterizo ha tenido en los ganaderos, especialmente en los estados exportadores, Guerrero Gamboa confía en que la regionalización sea la llave para la normalización del comercio ganadero con Estados Unidos.

Un aspecto a destacar es la estabilidad del precio del ganado para consumo nacional, a pesar de la caída en las exportaciones. La demanda interna, impulsada por los engordadores mexicanos, ha logrado mantener los precios a raya. Sin embargo, esta estabilidad no compensa las pérdidas ocasionadas por el cierre del mercado estadounidense, un mercado crucial para la rentabilidad del sector.

Paradójicamente, aunque el precio internacional del ganado se encuentra en niveles favorables, el consumidor mexicano no se ha beneficiado de una baja en el precio de la carne. La saturación del mercado interno, provocada precisamente por la suspensión de las exportaciones, ha impedido que esta coyuntura internacional se traduzca en un alivio para el bolsillo de las familias.

En definitiva, la regionalización se presenta como una apuesta estratégica para la recuperación del sector ganadero. Una propuesta que busca conciliar la necesidad de proteger la salud animal con la imperiosa necesidad de reactivar una industria vital para la economía del país. El futuro del sector ganadero mexicano pende de un hilo, a la espera de la decisión de las autoridades estadounidenses y mexicanas. La esperanza se centra en que la razón y la cooperación prevalezcan, permitiendo que el ganado mexicano vuelva a cruzar la frontera y que la industria recupere su dinamismo.

Fuente: El Heraldo de México