21 de mayo de 2025 a las 17:35
Caos en vuelo por broma de bomba
La tranquilidad de un soleado día en el Aeropuerto Internacional de San Diego se vio abruptamente interrumpida. Lo que parecía un vuelo rutinario con destino al paraíso hawaiano, se transformó en una escena de tensión y despliegue policial tras una amenaza de bomba a bordo del vuelo HA15 de Hawaiian Airlines. Las sirenas rompieron la calma habitual, mientras vehículos de emergencia y unidades caninas inundaban la pista. La imagen, captada por las cámaras de noticias, mostraba la magnitud del operativo: un Airbus A330, rodeado por un cordón de seguridad, y cientos de pasajeros siendo evacuados en autobuses hacia una zona segura.
El incidente, que involucró a 283 pasajeros y 10 miembros de la tripulación, comenzó momentos después de que el avión abandonara la puerta de embarque. Según fuentes oficiales, una azafata escuchó a un pasajero mencionar una amenaza relacionada con una bomba y, siguiendo el protocolo de seguridad, alertó inmediatamente al capitán. La rápida reacción del piloto, quien contactó a las autoridades y dirigió el avión a una zona segura para la evacuación, fue crucial para evitar una posible tragedia.
La tensión se palpaba en el aire mientras los equipos de emergencia, incluyendo agentes del SWAT, el FBI, la Fuerza de Tarea Conjunta contra el Terrorismo y el Departamento de Bomberos de San Diego, se desplegaban en el lugar. La prioridad era garantizar la seguridad de todos los presentes, y la evacuación se llevó a cabo con precisión y eficiencia. Mientras tanto, la incertidumbre y el miedo se apoderaban de los pasajeros, muchos de ellos con sus vacaciones soñadas en suspenso.
La portavoz del Puerto de San Diego, Brianne Mundy Page, confirmó la detención de un individuo en relación con la amenaza. Si bien su identidad no ha sido revelada, las autoridades aseguran que enfrentará cargos serios. La investigación está en curso, y se espera que se den a conocer más detalles en las próximas horas. El incidente pone de manifiesto la gravedad de este tipo de acciones, que no solo ponen en peligro la seguridad de los pasajeros y la tripulación, sino que también generan un enorme despliegue de recursos y alteran las operaciones aeroportuarias.
Hawaiian Airlines emitió un comunicado expresando su compromiso con la seguridad de sus pasajeros y agradeciendo la rápida respuesta de las autoridades. La aerolínea confirmó que se activaron todos los protocolos de seguridad correspondientes y que, tras una exhaustiva revisión del avión, se determinó que no existía una amenaza creíble. El FBI, por su parte, reiteró la importancia de reportar cualquier actividad sospechosa, enfatizando que la seguridad es una responsabilidad compartida.
A pesar del incidente, las operaciones del aeropuerto no se vieron afectadas significativamente, y el vuelo a Honolulu fue reprogramado. Este suceso sirve como un recordatorio de la fragilidad de la seguridad aérea y la importancia de la colaboración entre pasajeros, tripulación y autoridades para prevenir y responder a cualquier amenaza. La rápida acción de la azafata, la profesionalidad del piloto y la eficiente respuesta de los equipos de emergencia demuestran la preparación y el compromiso con la seguridad que caracteriza a la industria de la aviación. Aunque la amenaza resultó ser falsa, el incidente deja una lección importante: la seguridad no es un juego, y cualquier broma o comentario irresponsable puede tener consecuencias graves.
Fuente: El Heraldo de México