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20 de mayo de 2025 a las 05:15

Thor en CDMX: ¿Mito o Meteorología?

El rugido del cielo capitalino esta noche nos recuerda la fuerza impredecible de la naturaleza. Mientras el sol abrasador ha dominado nuestros días, la lluvia, con su séquito de truenos y relámpagos, irrumpe en la escena nocturna, transformando el paisaje urbano en un escenario dramático. Las redes sociales, ese termómetro de la vida moderna, hierven con reacciones que van desde el asombro hasta el humor, pasando por la preocupación ante la intensidad del fenómeno. "¿Es el fin del mundo?", se preguntan algunos, mientras otros comparten videos de los destellos que iluminan fugazmente la ciudad, convirtiendo la noche en día por unos instantes.

Esta repentina irrupción de la tormenta nos confronta con la dualidad del clima, con su capacidad de pasar del extremo calor a la furia eléctrica en cuestión de horas. La Conagua, vigilante del cielo, nos advierte sobre la posibilidad de granizo y las inevitables inundaciones que azotan ciertas zonas vulnerables de la ciudad, como un recordatorio constante de la fragilidad de nuestra infraestructura urbana ante la fuerza de los elementos. Ecatepec, Nezahualcóyotl, Texcoco, nombres que resuenan con la familiaridad de las inundaciones recurrentes, se preparan para otra noche de lucha contra el agua. Dentro de la ciudad, las alcaldías de Azcapotzalco, Cuauhtémoc, Venustiano Carranza y Miguel Hidalgo se encuentran en la misma línea de fuego, esperando el embate de la lluvia.

Más allá de la CDMX, la historia se repite con matices diferentes. Un canal de baja presión se extiende por el oriente y sureste del país, tejiendo una red de humedad que se alimenta del Pacífico, el Golfo de México y el Mar Caribe. Esta confluencia de fuerzas atmosféricas genera chubascos en una amplia franja geográfica que abarca desde Querétaro hasta Veracruz, pasando por Jalisco, Michoacán y Oaxaca. La imagen satelital muestra un mosaico de nubes, una danza caótica de vapor de agua que se descarga sobre el territorio nacional, dibujando un mapa cambiante de precipitaciones.

La promesa del calor intenso persiste para mañana, un recordatorio de que la tregua de la lluvia es solo temporal. El termómetro seguirá ascendiendo, rozando los 35 grados en la capital, mientras que en otras regiones del país, como Zacatecas, Aguascalientes, Jalisco, Michoacán, Morelos, Oaxaca y Veracruz, se esperan intervalos de chubascos. Esta alternancia de calor extremo y lluvias torrenciales se convierte en la nueva normalidad, un desafío para la adaptación y la resiliencia.

La Conagua, en su papel de Cassandra moderna, nos exhorta a la precaución. Los encharcamientos, las inundaciones y los deslaves son las consecuencias previsibles de esta danza climática, recordándonos la importancia de la prevención y la planificación urbana. El viento, ese actor secundario que a menudo pasa desapercibido, también se intensificará en varias entidades, añadiendo un elemento más de complejidad a este panorama meteorológico. La naturaleza nos habla, y es crucial que aprendamos a escucharla. La preparación, la información y la solidaridad son nuestras mejores herramientas para navegar en este clima cada vez más impredecible.

Fuente: El Heraldo de México