20 de mayo de 2025 a las 09:10
Pueblos Mágicos: ¿Magia o abandono?
El brillo de las ferias y los eventos públicos en Querétaro parece opacar una realidad preocupante: el abandono de los servicios públicos y la agonía del río San Juan. Mientras los alcaldes de Tequisquiapan, San Juan del Río y Amealco de Bonfil se preparan para recibir visitantes y celebrar tradiciones, sus municipios se enfrentan a una crisis silenciosa que afecta la vida diaria de sus habitantes.
En Tequisquiapan, la esperada Feria Nacional del Queso y el Vino se ve ensombrecida por la creciente indignación de los vecinos. Las fallas en la recolección de basura se han vuelto una constante, las calles permanecen a oscuras por la deficiencia del alumbrado público, y el transporte público, vital para más del 60% de los estudiantes, es escaso e ineficiente. A pesar de iniciativas como la conexión con QroVan hacia Ezequiel Montes, la movilidad sigue siendo un desafío. Este descontento amenaza con desbordarse en protestas durante la feria, una señal inequívoca de que los tequisquiapenses exigen ser escuchados.
A esta problemática se suma el ecocidio del río San Juan. Sus aguas, otrora cristalinas, ahora fluyen negras y contaminadas, cargadas con los desechos industriales que se vierten impunemente y la falta de control por parte de las autoridades municipales. La consecuencia es devastadora: la muerte de árboles centenarios, como los emblemáticos ahuehuetes, testigos silenciosos del deterioro ambiental.
La situación se repite en San Juan del Río. La falta de más de 200 policías ha generado un clima de inseguridad, mientras que las obras públicas, con una inversión que supera los 200 millones de pesos, son objeto de cuestionamientos por su deficiente calidad. A esto se suman las denuncias de corrupción en trámites municipales y casos de acoso laboral dentro de la propia administración. Y el río San Juan, ignorado por las autoridades, sigue recibiendo toneladas de residuos sin tratamiento, un grito silencioso de auxilio ante la indiferencia.
En Amealco de Bonfil, la desconexión del alcalde Óscar Pérez Martínez con la realidad social ha generado críticas. La imagen del alcalde luciendo una camisa de lujo valuada en más de 50 mil pesos, en uno de los municipios con mayor pobreza del estado, contrasta con la precariedad de los servicios públicos. La recolección de basura y el alumbrado público son deficientes, y la respuesta ante emergencias ambientales, como el incendio forestal de abril, ha sido tardía e insuficiente. La contaminación del río San Juan también es palpable en Amealco, pero la falta de un plan de acción y la ausencia de coordinación intermunicipal agravan el problema.
La responsabilidad recae en los tres alcaldes. Es urgente que coordinen un plan emergente para la recuperación del río San Juan. Esto implica frenar las descargas ilegales, sanear las plantas tratadoras y sancionar a las empresas responsables de la contaminación industrial, como Kaltex y Kimberly-Clark, así como a las ladrilleras de San Nicolás, que utilizan residuos prohibidos como los askareles con total impunidad.
El tiempo se agota. La paciencia de los ciudadanos también. La necesidad de visibilizar la realidad de estos municipios es apremiante. La belleza de las ferias y la pompa de los eventos públicos no pueden ocultar la crisis que se vive a la sombra del río San Juan. Es hora de que las autoridades escuchen el clamor de sus habitantes y actúen antes de que sea demasiado tarde.
Fuente: El Heraldo de México