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20 de mayo de 2025 a las 15:55

Horror en [Ciudad]: Alejandra apuñalada por su novio

La tragedia ha teñido de luto a la ciudad de Chihuahua. Un feminicidio brutal ha conmocionado a la comunidad, dejando al descubierto la violencia que acecha en la sombra y arrebatando la vida de Alejandra Judith Medina a manos de su propia pareja, Édgar Alonso. El velo de la aparente normalidad se rasgó la madrugada del viernes 16 de mayo, cuando Alejandra, llena de vida, disfrutaba de una reunión en la colonia Vistas del Norte. Nada hacía presagiar el horror que se cernía sobre ella. Su partida, acompañada de su novio, marcó el inicio de una pesadilla que culminaría con un acto de violencia indescriptible.

Las primeras horas estuvieron marcadas por la incertidumbre. Édgar Alonso apareció en un hospital con golpes y una herida superficial de arma blanca. Su relato, una historia de un asalto violento donde desconocidos los habían agredido, robado su vehículo Sentra gris y secuestrado a Alejandra, activó todas las alarmas. La ficha de búsqueda se difundió con la esperanza de encontrarla con vida, mientras la angustia se apoderaba de familiares y amigos.

Sin embargo, la verdad, mucho más oscura y terrible, se ocultaba tras una fachada de aparente inocencia. La presión de la culpa, el peso de un crimen atroz, resquebrajó la mentira. Un día después, Édgar Alonso confesó el feminicidio a sus padres, derrumbándose bajo el peso de su propia maldad. Su entrega voluntaria a las autoridades, acompañada de la revelación del macabro escondite, marcó el punto final de la búsqueda y el inicio de una dolorosa certeza.

La mañana del domingo 18 de mayo, el hallazgo del Sentra parcialmente incendiado en un predio de la colonia Granjas del Valle confirmó los peores temores. En el interior, el cuerpo sin vida de Alejandra Judith, con dos heridas de arma blanca, una en el tórax y otra en el cuello, silenciaba para siempre su voz. La brutalidad del crimen conmocionó a la sociedad chihuahuense, dejando una profunda herida en el tejido social.

Las investigaciones, aunque aún en curso, apuntan a un domicilio en la ciudad de Chihuahua como el escenario del feminicidio. Los detalles exactos de lo sucedido se mantienen bajo reserva, mientras las autoridades reconstruyen el rompecabezas de la violencia que truncó la vida de Alejandra. La confesión de Édgar Alonso, si bien esclarecedora, no mitiga el dolor ni la indignación.

La justicia, aunque a veces lenta, actuó con celeridad en este caso. Tras su confesión y la presentación de las pruebas, Édgar Alonso fue vinculado a proceso y, en un juicio abreviado, sentenciado a 30 años de prisión por el delito de feminicidio. La condena, dictada el mismo domingo 18 de mayo, busca ser un mensaje claro contra la violencia de género, un grito de justicia en medio del dolor. Sin embargo, 30 años no devolverán la vida a Alejandra ni sanarán las heridas de quienes la amaron.

Este caso nos obliga a reflexionar sobre la violencia machista que sigue presente en nuestra sociedad. Es un llamado a la acción, a la prevención, a la educación y a la creación de una cultura de respeto y equidad. El recuerdo de Alejandra Judith Medina debe ser un motor para la lucha contra la violencia de género, para que ninguna otra mujer sufra el mismo destino. La memoria de Alejandra debe ser una llama que ilumine el camino hacia una sociedad más justa y segura para todas.

Fuente: El Heraldo de México