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20 de mayo de 2025 a las 09:40
Fin de los abrazos, ¿inicio de la fuerza?
Finalmente, un respiro de aire fresco en medio de la asfixiante realidad de la inseguridad. Aunque las razones detrás del cambio de estrategia en seguridad pública sean un misterio –presión internacional, el hartazgo de las fuerzas armadas ante la burla constante de la delincuencia, o quizás la toma de conciencia de la ineficacia de la anterior política de “abrazos, no balazos”–, lo importante es que el cambio está aquí. Y se siente. Se palpa en la presencia activa del Secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, coordinando esfuerzos con la Defensa y la Marina. Ya no vemos la pasividad de antes, sino acciones concretas: decomisos importantes, desmantelamiento de laboratorios de fentanilo –cuya existencia se negaba con vehemencia desde el poder–, y la captura de cabecillas criminales como “El Yogurt” del CJNG, líder de un comando de exmilitares colombianos.
Los operativos de este fin de semana en Michoacán, con nueve delincuentes detenidos y doce sicarios abatidos, son una muestra más de esta nueva dinámica. La Marina en la línea de fuego, sí, pero con la inteligencia y la estrategia de la SSPC detrás. Es un trabajo conjunto, coordinado, que hacía falta.
Claro, el camino es largo y arduo. Muchísimo. Pero hay avances innegables. Por primera vez se decomisan millones de litros de huachicol fiscal, un delito rampante que se conocía desde 2018. Por primera vez se desmantelan laboratorios de fentanilo. Y las cifras de decomiso de drogas, en comparación con el sexenio anterior, son un indicador claro de que la intención de cambio es seria.
García Harfuch se destaca en el gabinete. Trabaja, entrega resultados, y lo hace sin aspavientos, sin buscar el protagonismo mediático. Un contraste que, sin duda, incomoda a algunos sectores dentro del propio gobierno. Su eficacia, casi sin quererlo, pone en evidencia la fallida estrategia de los últimos seis años.
Pero la resistencia criminal no cede fácilmente. La trágica bienvenida al nuevo embajador de Estados Unidos, con el asesinato de dos consultores mexicanos que trabajaban para la embajada, es un crudo recordatorio de la violencia que aún impera. Lo mismo que el hallazgo de cuerpos sin vida en Reynosa, Tamaulipas.
Para las madres y padres buscadores, la realidad sigue siendo desoladora. Si acaso, ahora conocen mejor las academias del crimen, una cruel ironía. El número de asesinados diarios sigue siendo aterrador. La paz y la seguridad son anhelos lejanos.
Y la elección de los nuevos miembros del Poder Judicial añade otra capa de complejidad a este panorama. De poco servirá el sacrificio de marinos, soldados y policías, si los delincuentes que capturan son liberados por jueces complacientes o corruptos. Es una batalla en varios frentes, donde cada eslabón del sistema de justicia debe funcionar con rectitud y eficacia. La tarea es titánica, pero la esperanza, aunque frágil, se reaviva con estos primeros pasos.
Fuente: El Heraldo de México