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20 de mayo de 2025 a las 04:40

Censuran corridos de Los Alegres ¿Por qué?

En el corazón de la controversia que rodea a los corridos y su supuesto vínculo con la apología del delito, Los Alegres del Barranco alzan la voz. No se trata de una simple defensa, sino de una reflexión profunda sobre la tradición, la cultura y el papel del artista en la sociedad. Argumentan que si el corrido fuera la raíz de la violencia, serían los primeros en abandonarlo. Pero la realidad, según ellos, es mucho más compleja. La violencia, lamentablemente, se alimenta de otras fuentes, de problemas sociales profundos que van más allá de la música.

Su amor por el corrido, explican, nace de la herencia musical mexicana, de la Revolución, de íconos que han moldeado el género durante décadas. No se limitan a los corridos, su repertorio abarca cumbias, huapangos y otros ritmos, buscando siempre la variedad y la conexión con su público. El éxito de algunos corridos, incluso los más controversiales, lo atribuyen a esa conexión, a la capacidad de resonar con las vivencias y emociones de la gente. El artista, al igual que el escritor o el periodista, busca comunicar, compartir historias que impacten y generen una respuesta en la audiencia.

La banda sinaloense denuncia lo que consideran una "doble moral" en las críticas. ¿Por qué señalar con el dedo al corrido mientras se consume cine de acción, videojuegos violentos o se asiste a eventos deportivos donde la agresividad es parte del espectáculo? Series, novelas, libros… la violencia se representa en múltiples formatos, ¿por qué la música debería ser la excepción? La cuestión, argumentan, no es la representación de la violencia en sí misma, sino el contexto, el mensaje y la intención detrás de ella.

Para Los Alegres del Barranco, sus corridos son un espejo de la realidad, una crónica de lo que ya se sabe, de lo que se discute en las calles, en las noticias, en los hogares. No inventan historias, simplemente las narran, dándoles voz a sucesos que, de una u otra forma, ya forman parte del imaginario colectivo. Si el gobierno fuera el tema de sus canciones, sugieren con ironía, probablemente tampoco serían bien recibidos.

La polémica está servida. Las declaraciones de la banda avivan el debate sobre la libertad de expresión artística, la responsabilidad del artista y la influencia de la cultura popular en la sociedad. ¿Son los corridos un reflejo de la violencia o un factor que la perpetúa? La discusión sigue abierta, con voces a favor y en contra, en un contexto social donde la música, como cualquier otra forma de expresión, puede ser interpretada, analizada y debatida desde múltiples perspectivas. Lo que es innegable es que la música regional mexicana, con sus corridos y sus historias, sigue siendo un poderoso vehículo de expresión que refleja las complejidades de un país en constante transformación.

Fuente: El Heraldo de México