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19 de mayo de 2025 a las 15:10
Prepárate: Temporada de Huracanes 2025
La amenaza de una temporada de huracanes más activa de lo normal se cierne sobre nosotros. Imaginen, el rugir del viento, la fuerza implacable de la naturaleza desatada, un recordatorio de nuestra vulnerabilidad ante la inmensidad del océano. La Dra. Christian Domínguez Sarmiento, experta del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la UNAM, nos advierte: el 2025 podría ser un año para recordar, no por sus festividades, sino por la furia de los ciclones tropicales.
No se trata de alarmismo infundado, sino de la interpretación de datos concretos, de la observación minuciosa de las cambiantes condiciones atmosféricas y oceánicas. Diecisiete ciclones tropicales en el Atlántico, diecinueve en el Pacífico, cifras que superan con creces las medias históricas. Estos números, fríos y distantes a simple vista, se traducen en la posibilidad de tormentas devastadoras, en la amenaza latente a comunidades costeras, en la incertidumbre que se apodera de quienes viven bajo la sombra de la próxima tempestad.
La Dra. Domínguez nos explica con claridad meridiana el proceso: el agua cálida del océano, a más de 26°C, se convierte en el caldo de cultivo perfecto para estos gigantescos remolinos. La baja presión atmosférica actúa como un imán, atrayendo vientos de todas direcciones. La energía se acumula, el vapor de agua se condensa, y la máquina de la naturaleza comienza a girar, cada vez más rápido, más fuerte, hasta alcanzar la categoría de huracán. Vientos que superan los 119 km/h, un ojo que puede llegar a medir 100 km de diámetro, una fuerza destructora capaz de arrasar con todo a su paso.
Si bien los pronósticos a largo plazo, como los elaborados en mayo, pueden tener un margen de error, la precisión aumenta a medida que nos acercamos al pico de la temporada. Julio nos traerá una visión más clara, más precisa, del panorama que nos espera. Pero la advertencia ya está hecha. No podemos ignorar las señales. La preparación es nuestra mejor defensa.
¿Qué podemos hacer ante esta realidad? Informarnos, estar atentos a los comunicados oficiales, seguir las recomendaciones de las autoridades. Preparar un plan de emergencia familiar, revisar nuestros seguros, asegurar nuestras viviendas. La prevención no es un acto de cobardía, sino de responsabilidad, de inteligencia, de respeto a la fuerza de la naturaleza.
No esperemos a que el huracán toque tierra para reaccionar. La temporada ya comenzó. El océano nos habla, y es nuestro deber escucharlo. Preparémonos, informémonos, y juntos, enfrentemos la tempestad. La solidaridad, la previsión y la acción conjunta son nuestras mejores armas en esta batalla contra los elementos.
Fuente: El Heraldo de México