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19 de mayo de 2025 a las 09:25

Neza se derrumba: ¿Cerqueda responsable?

La creciente ola de descontento en Nezahualcóyotl parece susurrar un nombre con cada grieta en el pavimento, con cada bache que salpica indignación: Adolfo Cerqueda. ¿Acaso el poder embriaga con la misma facilidad con la que corroe el asfalto? La anécdota del concierto de Amanda Miguel, financiado con recursos públicos, resuena como una bofetada a la realidad de quienes, con su voto, lo encumbraron. Presentarlo como un gesto altruista, una dádiva para quienes "no pueden pagar un boleto", es no solo una torpeza política, sino una muestra de la desconexión con las bases que lo llevaron al poder. Es el eco de una soberbia que ciega y ensordece, impidiendo escuchar el clamor de un pueblo que se siente olvidado.

El colapso de la estructura en la Feria del Libro, a escasas horas de un concierto masivo, deja un escalofriante interrogante: ¿cuántas tragedias evitadas por la suerte se esconden tras la fachada de la gestión de Cerqueda? En México, la memoria suele ser frágil, el tiempo un bálsamo para las heridas de la indignación. Recordamos el cierre de campaña en Monterrey, el incidente en la alcaldía de la Ciudad de México… ¿Y qué consecuencias hubo? Ninguna. La impunidad se convierte en un cáncer que corroe las instituciones, permitiendo que la negligencia y la corrupción se enquisten en el poder.

Cerqueda, en su ascenso meteórico, parece haber olvidado el camino recorrido. Las "relaciones de alto nivel" que ahora presume, ¿son acaso más importantes que el vínculo con la gente de Neza? Aquel personaje que lo impulsó, que lo sacó del anonimato y lo colocó en la palestra política, parece un recuerdo borroso en el retrovisor de su ambición. ¿Será que el efecto Morena, ese tsunami electoral que lo llevó a la alcaldía, ahora es un detalle insignificante en su narrativa personal? La soberbia le susurra al oído que no le debe nada a nadie, que él es el artífice de su propio destino. Un destino que, sin embargo, está intrínsecamente ligado al de Nezahualcóyotl, un municipio que se desmorona bajo el peso de la desatención y la arrogancia.

La pregunta que flota en el aire, más allá del caso particular de Cerqueda, es una que resuena en cada rincón del Estado de México: ¿cuántos alcaldes son realmente dueños de sus decisiones? ¿Cuántos son títeres manipulados por los hilos invisibles de los compromisos adquiridos en campaña? Directores ineficientes que se aferran a sus puestos, no por méritos propios, sino por lealtades pactadas en la oscuridad. Un sistema que premia la obediencia ciega por encima de la capacidad y la honestidad.

Mientras tanto, en los salones de la política, se debaten "Los nuevos desafíos de los órganos electorales ante la reforma judicial". Amalia Pulido Gómez, Fernando Díaz Juárez y Francisco Vázquez Rodríguez, figuras prominentes del panorama político mexiquense, analizan el futuro electoral. Un futuro que, para los habitantes de Nezahualcóyotl, parece lejano e intangible, mientras su presente se desmorona bajo la sombra de un alcalde que ha olvidado su origen y su compromiso. La ironía es palpable: mientras se discuten los mecanismos para garantizar la democracia, la realidad cotidiana de muchos se ve opacada por la ineficiencia y la soberbia de quienes deberían representarlos.

Fuente: El Heraldo de México