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19 de mayo de 2025 a las 12:55

IA: ¿Igualdad o algoritmo?

La irrupción de la Inteligencia Artificial (IA) en nuestras vidas ha generado una revolución tecnológica sin precedentes. Desde sus inicios en la Conferencia de Dartmouth en 1956, la IA ha evolucionado a pasos agigantados, transformando la forma en que interactuamos con el mundo. Hoy en día, millones de personas utilizan la IA en su cotidianidad, impactando áreas tan diversas como la medicina, la educación y el entretenimiento. Sin embargo, este avance tecnológico no ha estado exento de controversia, y uno de los debates más cruciales gira en torno a la reproducción de sesgos de desigualdad, particularmente en lo que respecta a la brecha de género.

Como bien señala Alejandra González Bazúa, directora de Educación para la Igualdad en la CIGU-UNAM, la IA, o como ella prefiere llamarla, "inteligencia artificialmente aumentada", se centra en desarrollar sistemas que replican tareas humanas. Pero, ¿dónde radica el problema? La respuesta, como explica Paula Ramírez Levy, consultora en Tecnología, se encuentra en los datos con los que se entrena la IA. Estos datos, a menudo, reflejan los sesgos y prejuicios existentes en nuestra sociedad, perpetuando así las desigualdades. Si quienes diseñan y programan estos algoritmos tienen sesgos de género, inevitablemente estos se verán reflejados en el funcionamiento de la IA, como apunta Gabriela del Valle, maestra en Física.

Esta problemática subraya la importancia crucial de la inclusión femenina en las disciplinas STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas). Las cifras de la UNESCO son alarmantes: en 2022, solo el 35% de la matrícula universitaria en carreras STEM correspondía a mujeres, y menos del 30% de los investigadores científicos a nivel mundial eran mujeres. Incrementar la representación femenina en estos campos no se trata solo de aumentar la matrícula, sino de fomentar la participación de mujeres como profesoras e investigadoras, aportando nuevas perspectivas y metodologías al desarrollo de la IA, como destaca Martha Patricia Castañeda Salgado, directora de Planeación, Vinculación y Proyectos Especiales de la CIGU-UNAM.

A pesar de los desafíos, la implementación ética de la IA, libre de sesgos, ofrece un potencial inmenso para el desarrollo social. La UNCTAD, en su Informe sobre Tecnología e Innovación 2025, destaca la capacidad de la IA para impulsar el progreso hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), incluyendo la igualdad de género. Desde la detección temprana del cáncer de mama hasta la creación de mapas de violencia para diseñar estrategias de prevención, la IA con perspectiva de género puede transformar áreas como la salud, la educación y la justicia, brindando acceso a servicios más justos y equitativos para las mujeres, según señala Alejandra González.

El ámbito de los cuidados es otro ejemplo paradigmático. Paula Ramírez Levy relata su experiencia con la creación de una calculadora de trabajo de cuidados no remunerados, basada en datos de la ENOE y la ENUT. Esta herramienta, al considerar variables como la ubicación geográfica, la edad y las responsabilidades familiares, reveló la enorme disparidad de género en la distribución de las tareas de cuidado, mayoritariamente asumidas por las mujeres. Este tipo de análisis, impulsados por la IA, proporcionan evidencia contundente para la formulación de políticas públicas que aborden estas desigualdades y promuevan una distribución más equitativa de las responsabilidades de cuidado.

En conclusión, el desarrollo y la implementación de la IA deben estar guiados por principios éticos y una perspectiva de género. La inclusión de las mujeres en el diseño y desarrollo de la IA es fundamental para garantizar que esta tecnología se convierta en una herramienta para el progreso social y la igualdad, en lugar de perpetuar los sesgos y las desigualdades existentes. La IA tiene el potencial de transformar nuestras vidas para mejor, pero solo si nos aseguramos de que se desarrolle y se utilice de manera responsable e inclusiva.

Fuente: El Heraldo de México