19 de mayo de 2025 a las 09:10
Del Pilar: La antesala
El clamor popular retumba en las calles de Mexicali. No son simples murmullos, sino un rugido colectivo que exige un cambio. La Plaza de los Tres Poderes, testigo silenciosa de la historia bajacaliforniana, se convirtió en el epicentro de la indignación. Cientos de ciudadanos, unidos por la misma causa, alzaron la voz con la fuerza de una banda sinaloense, la contundencia de las pancartas y el aroma a carne asada, un símbolo de la identidad local. La exigencia resonaba clara: la revocación del mandato de la gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda.
Lo que comenzó como un tímido susurro en las redes sociales, se transformó en una poderosa manifestación de descontento. No solo se buscaba la fiesta, sino también expresar el hartazgo acumulado. Las acusaciones de corrupción, negligencia y vínculos turbios se plasmaban en cartulinas improvisadas, mientras que la revocación de la visa estadounidense de la gobernadora y su esposo, Carlos Torres, avivó aún más las llamas de la inconformidad.
La quema de piñatas, representando figuras simbólicas del poder, se convirtió en un acto catártico bajo la oscuridad de la noche. Los celulares iluminados, alzándose al unísono en la plaza oscurecida, dibujaron una postal imborrable, un reflejo del sentir de una parte importante de la población. En Baja California, la llama del descontento arde con intensidad, y amenaza con propagarse.
La revocación de la visa de Marina del Pilar y su esposo fue la gota que derramó el vaso, pero la historia no termina ahí. Desde Washington, la mirada escrutadora se posa sobre otros funcionarios y exfuncionarios, gobernadores en activo y del pasado, pertenecientes a todos los partidos políticos: Morena, PRI y PAN. La chispa se encendió en Baja California, pero el incendio podría extenderse, y más de uno debería estar preparándose para las consecuencias.
Mientras tanto, en Coahuila, el gobernador Manolo Jiménez se encuentra en una situación cada vez más delicada. Los abucheos se han convertido en una constante, incluso en presencia de figuras de alto nivel como la presidenta Claudia Sheinbaum. No solo en Torreón, sino también en las calles, en eventos públicos e incluso en giras internas, el mandatario se enfrenta a un creciente rechazo. Su imagen, antes impoluta, comienza a mostrar grietas.
Fuentes cercanas al gobernador revelan un clima de tensión en su círculo cercano. El descontrol durante la inauguración del nuevo Hospital Regional del ISSSTE desató una ola de reclamos, centrados en la falta de previsión del clima político en la región. El intento de apaciguar los ánimos con un "¡Viva Coahuila!" fue eclipsado por un contundente "¡Fuera!". La inconformidad crece día a día, y ya no proviene únicamente de la oposición, sino también del interior de su propio partido. Se rumorean renuncias inminentes de varios funcionarios, descontentos con la gestión y el rumbo que está tomando el gobierno estatal. El futuro político de Manolo Jiménez se presenta incierto, mientras la sombra de la desaprobación se cierne sobre su mandato.
Fuente: El Heraldo de México