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19 de mayo de 2025 a las 21:20
¡Corrupción en el Tec de SLP! Alumnos y maestros toman las calles.
La indignación se palpa en el aire del Instituto Tecnológico de San Luis Potosí (ITSLP). Un clamor unánime, un grito ahogado por demasiado tiempo, finalmente ha estallado. Docentes y alumnos, unidos por un mismo sentir, han tomado las calles, convirtiendo el asfalto en un lienzo donde plasmar su descontento. La Carretera a Rioverde y la avenida Circuito Oriente, testigos silenciosos del ir y venir diario, se convirtieron en el escenario de una protesta que exige justicia, transparencia y un alto a los abusos de poder.
No se trata de un capricho, ni de una queja aislada. Es la culminación de una serie de irregularidades que han minado la confianza en la institución. Las acusaciones contra el director José Diego Bárcenas Torres son graves: acoso laboral, desvío de recursos, asignación ilegal de plazas, acusaciones falsas contra maestros… una letanía de agravios que ha encontrado eco en el alumnado, quienes han decidido sumar sus voces a las de sus profesores, demostrando una solidaridad conmovedora que fortalece el movimiento.
La figura del líder sindical, Sergio Sierra, lejos de representar un apoyo para los afectados, se ha convertido en símbolo de la complicidad y la desprotección. La denuncia de haber recibido una plaza de tiempo completo de dudosa asignación lo coloca en el ojo del huracán, generando desconfianza y profundizando la herida abierta en la institución. ¿Cómo confiar en quien debería defender los derechos de los trabajadores cuando parece estar del lado del opresor?
El testimonio del catedrático Efrén Flores García es desgarrador. Describe una realidad donde la "guerra sucia" y las maniobras de desprestigio son la respuesta a las demandas legítimas de los docentes. La imagen que pinta es la de una dirección empeñada en minimizar el problema, presentándolo ante la Secretaría de Educación Pública (SEP) como la queja de un pequeño grupo de inconformes, ignorando la magnitud del descontento y la profundidad de las heridas.
La falta de respuestas y la inacción de las autoridades han obligado a los manifestantes a tomar medidas drásticas. Bloquear la vialidad no es un acto de capricho, sino un grito desesperado que busca ser escuchado. Es la manifestación visible de una frustración contenida, de una esperanza que se aferra a la posibilidad de un cambio.
La advertencia está lanzada. De no recibir una respuesta satisfactoria, las protestas continuarán. La comunidad del ITSLP se mantiene firme en su demanda de justicia y transparencia, y no cederá hasta que sus voces sean escuchadas. El futuro de la institución pende de un hilo, y la responsabilidad de reparar el daño recae en las autoridades. ¿Estarán a la altura de las circunstancias? El tiempo lo dirá. Mientras tanto, la lucha continúa.
Fuente: El Heraldo de México