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20 de mayo de 2025 a las 02:00

Beneficios y precauciones de la vitamina B12 diaria

A partir de los 50 años, nuestros huesos comienzan un proceso natural de cambio. La densidad ósea disminuye, haciéndolos más susceptibles a fracturas y enfermedades como la osteoporosis. Mantener una alimentación rica en nutrientes específicos es clave para contrarrestar estos efectos y asegurar una buena salud ósea en esta etapa de la vida. Pero, ¿cuáles son las vitaminas que juegan un papel protagonista en este proceso?

La vitamina D es, sin duda, la estrella principal. Actúa como un regulador maestro del calcio, facilitando su absorción en el intestino y su depósito en los huesos. Un déficit de vitamina D puede llevar a una deficiencia de calcio, debilitando el esqueleto y aumentando el riesgo de fracturas. Si bien la obtenemos principalmente a través de la exposición solar, la capacidad de nuestra piel para sintetizarla disminuye con la edad. Por ello, es fundamental incorporar alimentos ricos en vitamina D, como el pescado azul (salmón, atún, sardinas), los huevos y los lácteos fortificados. En algunos casos, el médico puede recomendar suplementos para asegurar un aporte adecuado.

El calcio, aunque no es una vitamina, es un mineral indispensable para la salud ósea. Forma la estructura principal de nuestros huesos y dientes, y su ingesta adecuada es crucial a lo largo de toda la vida, especialmente después de los 50. Leche, yogur, queso, vegetales de hoja verde (espinacas, kale) y almendras son excelentes fuentes de calcio. Incluir estos alimentos en nuestra dieta diaria contribuye a mantener la densidad ósea y prevenir la osteoporosis.

La vitamina K también juega un papel importante, aunque a menudo pasa desapercibida. Participa en la producción de osteocalcina, una proteína esencial para la mineralización ósea. Un déficit de vitamina K puede aumentar el riesgo de fracturas. Podemos encontrarla en vegetales de hoja verde, como la col rizada y las espinacas, así como en el brócoli y las coles de Bruselas.

Además de estas vitaminas clave, la vitamina C es fundamental para la formación de colágeno, una proteína que proporciona flexibilidad y resistencia a los huesos. Frutas cítricas, kiwi, fresas y pimientos son excelentes fuentes de vitamina C. Incluirlas en nuestra dieta diaria contribuye a mantener la salud de los huesos y las articulaciones.

Por último, aunque menos conocida en su relación con la salud ósea, la vitamina B12 también juega un papel importante. Estudios recientes sugieren que un déficit de esta vitamina puede estar asociado con una menor densidad ósea y un mayor riesgo de fracturas. Podemos obtener vitamina B12 principalmente de alimentos de origen animal, como carne, pescado, huevos y lácteos. En caso de dietas vegetarianas o veganas, es crucial considerar suplementos de B12 para asegurar un aporte adecuado.

Es importante recordar que la suplementación debe ser individualizada y supervisada por un profesional de la salud. Un análisis de sangre puede determinar si existen deficiencias específicas y, en base a ello, recomendar la dosis y el tipo de suplemento más adecuado. Una alimentación equilibrada y rica en estos nutrientes, combinada con ejercicio regular, es la mejor estrategia para mantener la salud de nuestros huesos y disfrutar de una vida plena y activa después de los 50. No esperes más, ¡comienza a cuidar tus huesos hoy mismo!

Fuente: El Heraldo de México