19 de mayo de 2025 a las 09:15
Alivio fiscal: El impuesto se detiene
La propuesta de gravar las remesas con un 5%, incluida en el proyecto de ley republicano "The One Big Beautiful Bill", ha generado una ola de indignación y preocupación en la comunidad migrante. Afortunadamente, la medida ha sufrido un revés importante al no obtener los votos necesarios en el Comité de Presupuesto de la Cámara de Representantes. Sin embargo, la amenaza persiste y es crucial mantenerse alerta. Este intento de imponer un impuesto a las remesas no es solo una cuestión económica, sino una afrenta a la dignidad y al esfuerzo de millones de migrantes que trabajan arduamente en Estados Unidos.
Imaginen por un momento la situación: después de largas jornadas de trabajo, lejos de sus familias, los migrantes envían una parte de sus ingresos a sus seres queridos en sus países de origen. Este dinero, ganado con sacrificio, permite a sus familias cubrir necesidades básicas como alimentación, vivienda, educación y salud. ¿Es justo entonces, que el gobierno estadounidense pretenda imponer un impuesto adicional a estas remesas, dinero que ya ha sido gravado en Estados Unidos? La respuesta es un rotundo no.
Este impuesto no solo es injusto, sino que también es discriminatorio. Se dirige específicamente a los migrantes, ignorando el hecho de que contribuyen significativamente a la economía estadounidense. Trabajan en sectores esenciales, a menudo en empleos que los ciudadanos estadounidenses no desean ocupar. Además, pagan impuestos en Estados Unidos, a pesar de que muchos no tienen acceso a los mismos beneficios y servicios que los ciudadanos. ¿Dónde está la justicia en esta situación?
La propuesta de gravar las remesas es un síntoma de una narrativa tóxica que estigmatiza a los migrantes, presentándolos como una carga para la sociedad. Esta narrativa ignora la realidad de la contribución vital de los migrantes a la economía y a la cultura de Estados Unidos. Es una narrativa que divide y que fomenta la discriminación.
El rechazo inicial de esta propuesta es una victoria importante, pero la lucha no ha terminado. Es fundamental que la comunidad migrante se mantenga unida y alce la voz para defender sus derechos. Es necesario contactar a los representantes en el Congreso, participar en las redes sociales y exigir respeto. Las remesas no son caridad, son el fruto del trabajo honesto y el amor por la familia.
La movilización de la comunidad migrante, junto con la firme oposición del gobierno mexicano, ha sido clave para frenar temporalmente esta medida injusta. Sin embargo, es importante no bajar la guardia. La amenaza persiste y es crucial mantenerse vigilante y activo en la defensa de los derechos de los migrantes. La unidad y la perseverancia son las claves para asegurar que las remesas, ese símbolo de amor y sacrificio, no sean gravadas con un impuesto injusto y discriminatorio. El futuro de millones de familias depende de ello.
Expresamos nuestra profunda solidaridad con las familias de los cadetes del Buque Escuela Cuauhtémoc que perdieron la vida en el reciente accidente. Su valentía y dedicación al servicio de la nación serán siempre recordadas. Extendemos también nuestro apoyo incondicional a la tripulación afectada por esta tragedia.
Fuente: El Heraldo de México