18 de mayo de 2025 a las 19:50
Policías asesinados en Puebla durante custodia
La madrugada de este domingo se tiñó de luto para la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) de Puebla. Dos valientes elementos, Julio César y José Antonio, perdieron la vida en el cumplimiento de su deber mientras custodiaban un inmueble entre Puebla y Amozoc. La patrulla 1144, que representaba la seguridad y el orden, se convirtió en el escenario de una emboscada cobarde que segó la vida de estos servidores públicos.
El silencio de la noche fue roto por el estallido de las balas. Fuentes extraoficiales indican que el inmueble, objeto de la custodia policial, había sido previamente cateado por la Fiscalía General del Estado (FGE) en relación a un caso de hidrocarburo. Esta línea de investigación abre un abanico de interrogantes sobre las posibles implicaciones y la complejidad del crimen organizado en la región. ¿Qué secretos guardaba ese inmueble? ¿Quiénes son los responsables de este acto de violencia que ha enlutado a la corporación policial y a toda la comunidad?
La calle San Cristóbal, cerca del parque industrial Chachapa en Amozoc, se convirtió en el punto de encuentro de peritos, ministeriales y autoridades que iniciaron las primeras diligencias. La escena, marcada por la tragedia, mostraba la crudeza del ataque: casquillos percutidos esparcidos en el suelo, mudos testigos de la violencia desatada. Las primeras investigaciones apuntan a que los delincuentes, tras perpetrar el ataque, huyeron a bordo de un vehículo, dejando tras de sí un manto de dolor e indignación.
La noticia del doble homicidio ha generado conmoción en la sociedad poblana. El gobierno estatal, a través de un comunicado de prensa, expresó su profundo pesar por la pérdida de los dos elementos de la SSP y aseguró que se brindará todo el acompañamiento y respaldo necesario a las familias de las víctimas. Asimismo, se enfatizó que este acto de barbarie no quedará impune y que se desplegarán todos los recursos necesarios para dar con los responsables y llevarlos ante la justicia. "El ataque fue perpetrado por sujetos armados en los límites entre Puebla y Amozoc. Estos hechos no quedarán impunes", reza el comunicado, palabras que buscan transmitir un mensaje de firmeza y compromiso en la lucha contra la delincuencia.
La muerte de Julio César y José Antonio nos recuerda los riesgos que enfrentan a diario quienes velan por nuestra seguridad. Es un llamado a la reflexión sobre la importancia de fortalecer las instituciones, de mejorar las condiciones de seguridad para los policías y de unirnos como sociedad para combatir la violencia que nos aqueja. ¿Qué medidas se tomarán para prevenir futuros ataques? ¿Cómo se garantizará la seguridad de los elementos policiales que arriesgan sus vidas en la defensa de la ciudadanía? Estas son preguntas que exigen respuestas concretas y acciones contundentes. La memoria de Julio César y José Antonio debe servir como un impulso para construir una sociedad más segura y justa para todos.
Fuente: El Heraldo de México