18 de mayo de 2025 a las 00:30
Tierras de sangre en Guanajuato
La tragedia se cernía sobre El Chiflido, Pénjamo, Guanajuato, el pasado viernes 16 de mayo. Una disputa familiar por la herencia de unos terrenos culminó en un baño de sangre que dejó a dos hermanos muertos y a un sobrino luchando por su vida. El eco de los disparos resonará por mucho tiempo en la memoria de esta comunidad, marcando para siempre la tarde en que la avaricia desató la furia fratricida.
Según relatan los vecinos, todavía conmocionados por la violencia desatada, la semilla de la discordia se sembró hace años, con el fallecimiento de los padres de Rafael y Antonio. La herencia, consistente en terrenos en la misma localidad, se convirtió en el epicentro de una creciente tensión entre los hermanos. Rafael, de 66 años, cegado por la ambición, anhelaba poseer la totalidad de la herencia. Su deseo se transformó en una obsesión que lo llevó a concebir un plan macabro: eliminar a su propio hermano.
Alrededor de las 19:00 horas, la pesadilla se hizo realidad. Rafael, armado, irrumpió en la casa de Antonio, de 68 años. La esposa e hijas de Antonio, presentes en el domicilio, presintieron el peligro y le advirtieron por teléfono, rogándole que no regresara. Antonio se encontraba regando las tierras con su hijo. Le suplicaron que evitara el encuentro, que no se enfrentara a la ira descontrolada de su hermano.
Pero las súplicas fueron en vano. Antonio, ignorando los presagios de tragedia, regresó a su hogar. El enfrentamiento fue inevitable. Los hermanos se enzarzaron en una lucha a muerte, un forcejeo desesperado en el que las armas de fuego hablaron con la voz ronca de la violencia. El hijo de Antonio, testigo horrorizado de la escena, intentó intervenir para separar a los hermanos, pero Rafael, en su demencia, le disparó, añadiendo otra víctima a su sangriento legado.
En el intercambio de disparos, Rafael cayó mortalmente herido. Antonio, gravemente lesionado, fue trasladado junto a su hijo a un hospital de Pénjamo. Trágicamente, Antonio no resistió las heridas y falleció en el trayecto. Su hijo, víctima inocente de la ambición desmedida de su tío, permanece hospitalizado, luchando por su vida. Su pronóstico es reservado.
La policía municipal acordonó la zona, transformando el escenario de la tragedia en un espacio de silenciosa consternación. La Fiscalía General del Estado de Guanajuato asumió la investigación, recabando evidencias y testimonios que permitan reconstruir los hechos y esclarecer las circunstancias de este drama familiar. El Chiflido llora a sus muertos y se aferra a la esperanza de la recuperación del joven herido, mientras la sombra de la tragedia se extiende sobre la comunidad, un recordatorio brutal del poder destructivo de la avaricia y la violencia. ¿Qué futuro le espera a esta familia rota? ¿Cómo sanarán las heridas que este fratricidio ha dejado en la comunidad? Son preguntas que aún no tienen respuesta, interrogantes que flotan en el aire denso y cargado de dolor.
Fuente: El Heraldo de México