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17 de mayo de 2025 a las 22:10
Alerta: México frena pollo y huevo de Brasil
La noticia de la detección de influenza aviar H5N1 en Brasil ha generado un efecto dominó en el mercado global de carne de pollo, impactando no solo a los productores brasileños, sino también a sus principales socios comerciales como China, la Unión Europea y, por supuesto, a países vecinos como Argentina y México, que han optado por la cautela suspendiendo las importaciones. Este escenario, aunque preocupante, nos invita a analizar la compleja red de interdependencias comerciales que rige el mercado avícola internacional y cómo un evento sanitario localizado puede desencadenar reacciones en cadena a nivel mundial.
Brasil, como gigante exportador de carne de pollo, se encuentra en el ojo del huracán. La confirmación de un caso de IAAP en una granja comercial, aunque aislada, ha sido suficiente para activar las alarmas y protocolos internacionales. La suspensión de las exportaciones a China, su principal comprador, representa un duro golpe para la industria avícola brasileña. Imaginemos el impacto económico que esto supone: miles de toneladas de carne de pollo que ya no cruzarán el océano, la incertidumbre de los productores frente a la caída de la demanda, y la reorganización logística que implica buscar nuevos mercados para colocar su producción.
La reacción de China, aunque drástica, se enmarca dentro de los protocolos establecidos para este tipo de situaciones. La potencia asiática, con su enorme población y demanda de alimentos, prioriza la seguridad alimentaria y la prevención de brotes en su territorio. Si bien la suspensión temporal de las importaciones brasileñas puede generar tensiones comerciales, a largo plazo refuerza la confianza en la rigurosidad de sus controles sanitarios. Esto nos lleva a reflexionar sobre el delicado equilibrio entre la protección de la salud pública y el mantenimiento de las relaciones comerciales internacionales.
La Unión Europea, otro importante comprador de carne de pollo brasileña, ha adoptado una postura similar, activando sus propios protocolos de seguridad. Este tipo de medidas, aunque necesarias, ponen de manifiesto la vulnerabilidad del sistema globalizado ante eventos sanitarios. La interconexión de los mercados implica que una crisis en un punto del planeta puede repercutir rápidamente en otros, generando un efecto cascada difícil de controlar.
La decisión de México y Argentina de suspender precautoriamente las importaciones de productos avícolas brasileños refleja la preocupación regional por la propagación del virus. Más allá del impacto económico, estas medidas buscan proteger la salud de sus propias poblaciones y evitar la entrada de la IAAP a sus territorios. Es una decisión comprensible, dada la alta patogenicidad del virus y el riesgo potencial para la industria avícola local.
Sin embargo, es importante destacar que las autoridades brasileñas han actuado con rapidez para contener el brote y erradicar el foco de infección. La implementación de medidas de aislamiento y control en la región afectada, junto con la transparencia en la comunicación, son cruciales para restablecer la confianza de los mercados internacionales. La declaración del gobernador de Rio Grande do Sul, asegurando la seguridad del consumo de pollo y huevos, busca tranquilizar a la población y evitar el pánico injustificado.
En este contexto, la cooperación internacional y el intercambio de información son fundamentales para enfrentar la amenaza de la influenza aviar. La rápida detección y la respuesta coordinada entre los países son clave para minimizar el impacto de los brotes y garantizar la seguridad alimentaria global. Este episodio nos recuerda la importancia de invertir en sistemas de vigilancia epidemiológica robustos y en la investigación de nuevas estrategias para prevenir y controlar enfermedades animales.
Fuente: El Heraldo de México