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16 de mayo de 2025 a las 18:50

Oaxaca: 41 Capturas Clave en el Istmo

La sombra de la violencia se cernía sobre el Istmo de Tehuantepec, un territorio estratégico que conecta el Atlántico con el Pacífico, un puente entre dos mundos, pero también un corredor vulnerable a la delincuencia. La extorsión ahogaba a los comerciantes, los homicidios sembraban el terror en las comunidades, el tráfico de drogas y personas corrompía el tejido social, y el robo de hidrocarburos dejaba una estela de pérdidas económicas y ambientales. Ante este panorama desolador, las autoridades de Oaxaca decidieron actuar con firmeza y precisión quirúrgica, lanzando una ofensiva sin precedentes: la Operación Sable.

Como una espada cortando la oscuridad, esta operación conjunta entre fuerzas federales (Marina, Defensa Nacional y Guardia Nacional) y estatales (Fiscalía General del Estado de Oaxaca y Policía Estatal) se propuso desmantelar las células delictivas que asolaban la región. No se trataba de simples redadas, sino de un trabajo de inteligencia minucioso, identificando y neutralizando a los cabecillas, a los “objetivos prioritarios generadores de violencia”, como los denominó el Fiscal General del Estado, Bernardo Rodríguez Alamilla.

La captura de “El Tonche”, uno de los criminales de mayor perfil en la zona, resonó como un trueno en el bajo mundo. Este individuo, líder de una célula local, era el cerebro detrás de una red de extorsión, homicidios, tráfico de drogas, tráfico de personas y robo de hidrocarburos que operaba impunemente en municipios clave como Juchitán, Tehuantepec y Salina Cruz. Su detención, un golpe certero a la estructura criminal, envió un mensaje claro: la impunidad había llegado a su fin.

Pero la Operación Sable no se limita a la captura de individuos aislados. Su objetivo es mucho más ambicioso: transformar el corredor transístmico en un espacio seguro para sus habitantes, para los migrantes que transitan por él y para las inversiones que buscan impulsar el desarrollo de la región. Se trata de una estrategia integral que busca no solo desarticular las bandas criminales, sino también fortalecer el tejido social, promoviendo la cultura de la legalidad y la participación ciudadana.

El creciente flujo migratorio por el Istmo, si bien representa una oportunidad para el intercambio cultural y el desarrollo económico, también ha atraído la atención de grupos delictivos que buscan explotar la vulnerabilidad de los migrantes. Por ello, la Operación Sable también se enfoca en proteger a esta población, brindándoles seguridad y asistencia, y combatiendo las redes de tráfico de personas.

A dos meses de su implementación, la Operación Sable ha arrojado resultados contundentes: 41 objetivos prioritarios generadores de violencia han sido detenidos. Sin embargo, la lucha no ha terminado. Aún quedan nombres en la lista, como el de “El Comandante Cronos”, otro de los líderes criminales que se encuentran en la mira de las autoridades. La persecución implacable de estos individuos, combinada con estrategias de prevención del delito y fortalecimiento de las instituciones de seguridad, son las claves para consolidar la paz y la tranquilidad en el Istmo de Tehuantepec. El mensaje del Fiscal Rodríguez Alamilla es claro: "Todas aquellas personas o células delictivas que atenten contra la paz en esta zona se convertirán en objetivos de esta operación". La Operación Sable no se detendrá hasta que el Istmo recupere la seguridad y la prosperidad que merece.

Fuente: El Heraldo de México